Cáceres histórica

Casco histórico de Cáceres

Los cerezos en flor del Valle del Jerte; el Teatro Romano de Mérida; el Monasterio de Guadalupe, y el casco histórico de Cáceres. Son, quizás, los mejores recuerdos que guardo de mi viaje por Extremadura.

La ciudad de Cáceres, capital de la Alta Extremadura (la autonómica es Mérida) está reconocida por la Unesco desde el año 1986 como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Su casco histórico bien lo merece, desde luego. Y es que aquel barrio monumental evoca los tiempos de las antiguas épocas medievales. La sobriedad de su piedra, la tranquilidad que se respira, la serenidad y nostalgia de sus callejas silenciosas parecen envolvernos en una aventura de caballeros embozados, de espadachines al más puro estilo Alatriste que parece desembocar de una esquina para afrontarnos y retarnos a duelo bajo la atenta mirada de las decenas de cigüeñas que habitan los campanarios de las iglesias.

Envueltos en ese halo de nostalgia y recuerdos aventureros desembocamos desde la Plaza Mayor, desgraciadamente inundada de coches que, por suerte, no pueden subir hasta ese rincón histórico de Cáceres. Data la plaza del siglo XIII cuando aún era usada como lugar para las muchas ferias artesanales que en la ciudad se celebran. Lo más bonito de la Plaza Mayor de Cáceres son, sin duda, los soportales que la rodean y que esconden bajo su techado y arcos muchos comercios y bares y restaurante donde poder disfrutar del exquisito jamón de La Dehesa. Siguiendo esta arcada del siglo XVI nos encontraremos con el Ayuntamiento y, en su parte oriental, las murallas almohades del siglo XII.

Por las calles del casco histórico de Cáceres

Viéndolas se vienen a nuestra cabeza los primeros retazos de la Historia de esta ciudad que data de tiempos romanos, cuando Cecilio Vatelio la fundó hacia el año 78 a.C. Aquel campamento de Castra Caecilia sirvió de base para levantar Norba Caesarina, que sería la que imperaría en esta zona hasta el momento de la invasión árabe. Justamente, aquella invasión no hizo sino devolverle el valor estratégico que la ciudad ya poseía. Hizn Qazris, nombre árabe de Cáceres, vio como los almohades reconstruían en el siglo XII la muralla que ahora admiramos, sobre las ruinas romanas anteriores.

Transcurrieron los años, y la ciudad fue reconquistada y tomada varias veces por cristianos y árabes hasta que el 23 de abril del año 1229, festividad de San Jorge, patrón de la ciudad, fue definitivamente reconquistada por Alfonso IX de León.

A partir de aquella época se desarrolló el casco medieval que os describiremos en un próximo artículo, pues en ella se asentaron familias aristocráticas que vinieron del norte del país, construyendo palacios señoriales y casas que han dotado a Cáceres de la monumentalidad de la que ahora puede presumir.

Para seguir el recorrido por la ciudad

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