Pontevedra, el corazon de las piedras

Peregrina - Pontevedra

Cuenta una antigua leyenda que Teucro, uno de los héroes de la guerra de Troya, se enamoró de una sirena de nombre Leucoiña, siguiéndola hasta la ría donde hoy se asienta la ciudad de Pontevedra, fundando el propio Teucro el antiguo asentamiento de Helenes, en honor a su patria.

No obstante, al parecer todo queda en una antigua y bella leyenda, pues no han aparecido hasta la fecha vestigios de esta antigua ciudad griega. Tradicionalmente, esta ciudad tiene su origen en el asentamiento romano Ad Duos Pontes, y la palabra Pontevedra deriva del latín significando Puente Viejo.

Pontevedra, la bella y férrea ciudad gallega, capital de las hermosas Rias Baixas, duerme rodeada de montes y acompañada por el regazo del río Lérez, engalanado de múltiples puentes, antiguos y modernos, en su tranquilo discurrir silente por la ciudad.

Para visitarla os recomiendo dejaros el coche en el primer aparcamiento que veáis. El centro histórico de la ciudad es un complejo de bellas plazas, callejuelas empedradas que sólo tienen su verdadero encanto si las respiramos cuerpo a cuerpo. Su casco histórico está declarado como conjunto histórico-artístico, y es donde precisamente empezamos nuestro recorrido.

Allí nos encontramos con la Iglesia de la Peregrina, patrona de la ciudad, construida a partir de 1778, dedicada a la Virgen Peregrina que guiaba a los peregrinos desde Bayona a Santiago de Compostela. Mezcla un barroco tardío con formas neoclásicas y su planta tiene forma de vieira, la concha típica de los peregrinos. Siguiendo nuestros pasos mientras contemplamos la Iglesia Peregrina, nos hallamos ante la fachada de San Francisco, del siglo XIV, donde no podemos dejar de visitar, en su interior, una hermosa escultura de un Cristo Nazareno.

Frente a la Iglesia de San Francisco, la hermosa y emblemática Plaza de A Ferrería, que toma su nombre de las forjas que existieron bajo sus recios soportales. Forma, junto con la Plaza de Ourense, la Plaza de la Estrella y los Jardines de Casto Sampedro, un lugar de paseo y ocio perfecto para los visitantes. En medio de la plaza nos encontramos con la Fuente de A Ferrería, del siglo XVI, y frente a ella la Casa de las Caras, llamada así por las numerosas esculturas con forma de cara que completan su fachada sur.

Continuamos por la Calle de los Soportales, lugar donde se alojan la mayoría de los comercios tradicionales de la ciudad, y lugar de paso, señalizado además, del Camino Portugués hasta Santiago. Recios soportales que nos enmarcan la típica arquitectura gallega. A través de esta calle llegamos a la Plaza de Curros Enríquez, famoso poeta orensano, donde destaca la fuente central, del siglo XIX, y el bello edificio del Casino Mercantil. Esta plaza es uno de los centros neurálgicos del nacionalismo gallego, pues aquí está el monumento a Alexandre Bóveda, fundador del Partido Galeguista.

Tras tomar un aperitivo en las terrazas de la Plaza Curros Enríquez, seguimos un poco más adelante y nos topamos con la Plaza de Teucro, el lugar más querido de los pontevedreses. Una plaza enmarcada por enormes casas patriciales de los siglos XVII y XVIII, como la de los Gago y Montenegro , el Pazo de San Román y el Pazo del Marqués de Aranda. Las calles adyacentes a esta recoleta plaza son los mejores lugares para probar los buenos vinos de la tierra o para ir de tapas. Por ejemplo, en la taberna La Navarra, fundada en 1808, la más conocida por los pontevedreses.

Calle abajo, y tras atravesar la Calle de la Princesa, llegamos a la Plaza de las Cinco Calles, donde está situada la casa en la que vivió Valle-Inclán. En el centro de la Plaza, un bellísimo crucero de 1773. Es el lugar preferido para pasar los sábados por la noche, zona de marcha de los pontevedreses. Seguimos por la Calle Real, calle empedrada de adoquines, con su puente de O Burgo, para llegar a la Calle de Isabel II, donde hallamos la Iglesia de Santa María, iglesia que conjuga a la perfección el gótico tardío con el renacimiento. Es destacable su fachada principal, obra cumbre del estilo plateresco en Galicia y que alberga una curiosa imagen de San Jerónimo con gafas.

Para terminar nuestro paseo por el casco histórico de la ciudad, nos asomamos a la Plaza de Méndez Núñez, o antigua plaza de las Gallinas, en la que anualmente se celebraba un mercado de aves. También podemos contemplar aquí una estatua nuevamente del escritor Valle-Inclán. Llegamos con ello a la Plaza de la Verdura, plaza en la que tiene lugar cada mañana un tradicional mercado de verduras (excepto los domingos y festivos), y un poco más adelante la Plaza de la Leña, lugar que alberga el Museo de Pontevedra, y sobre todo, un enclave perfecto para tapear en su famosa terraza del Rianxo.

Pontevedra, el mágico lugar silencioso, el perfecto encuentro de peregrinos, la urbe en donde la vida y los siglos recorren de la mano el corazón de las piedras.

Cómo llegar

Para visitar Pontevedra tenemos múltiples posibilidades de llegada. Si nos decidimos por el coche, tenemos que tomar la Autovía del Atlántico AP-9 que atraviesa Galicia desde La Coruña a Vigo, pasando naturalmente por Pontevedra. Si venimos desde Madrid o Barcelona, la Autovía del Noroeste es la nuestra, así como si llegamos desde cualquier otro punto de la meseta.

De todas maneras, también podemos optar por el tren, o bien el aeropuerto de Vigo, que está a tan sólo 20 minutos de la ciudad pontevedresa.

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  1. Montserrat dice:

    Una puntualizacion, la Virgen Peregrina no es la patrona de la ciudad sino de la provincia, los patrones de la ciudad son San Sebastian y Nuestra Señora de la Esperanza.
    Por cierto, la Plaza de España (con el ayuntamiento, neoclasico) y la Alameda que articula el ensanche tambien son de gran interes.

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