La Plaza de Oriente y el Palacio Real de Madrid

Madrid es una ciudad que nadie vamos a descubrir ahora. Todos podemos imaginar en estos momentos lugares que nos encantan de Madrid, desde la Cibeles, la Puerta de Alcalá, la tantas veces televisiva Puerta del Sol, la Carrera de San Jerónimo… Sería casi imposible dedicarle a Madrid un único artículo, por eso hemos decidido visitarla poco a poco, descubriendo sus encantos. Y hoy nos vamos a quedar en la Plaza de Oriente y el Palacio Real.

Plaza de Oriente

La Plaza de Oriente

Pocas Plazas en el mundo se pueden comparar con la Plaza de Oriente. Yo cada vez que la visito me recuerda enormemente a Trafalgar Square en Londres. Muy espaciosa, siempre repleta de gente, muy bulliciosa, vivísima, y con grandes lugares para descansar a la sombra. La Plaza de Oriente se llama así porque, a pesar de que se asienta en el lado oeste de Madrid, queda en la parte oriental del Palacio Real.

La Plaza de Oriente es un lugar entrañable, una Plaza que siempre ha estado en el corazón de todos los madrileños. Durante la época de Franco, muchos de sus discursos, y la mayoría de las manifestaciones en contra del régimen, se celebraron aquí. Hoy es un lugar donde puedes ver pasear a las familias con sus hijos, ver a las parejas sentadas en sus bancos o paseando. Es uno de los lugares más agradables de la Villa de Madrid a pesar como decimos de su bullicio.

Numerosos cafés rodean la Plaza. De noche, sentarse en una de sus terrazas y contemplar la luz que emana del lugar es francamente deslumbrante. Famosísimo es el Café de Oriente, desde donde podremos ver este espectáculo de luz nocturno, con todos los reflectores de la Plaza encendidos.

La Plaza de Oriente tuvo su origen en la época de José Bonaparte, hermano de Napoleón, conocido en España como Pepe Botella. La predilección de los franceses de la época era construir enormes plazas, similares a sus Campos Elíseos parisinos. De ahí que Madrid, a pesar de la paralización de las obras del francés, construyera esta maravillosa Plaza de Oriente.

Una doble hilera de estatuas decora la Plaza. Representan a 44 reyes y reinas que gobernaron en España desde el gótico hasta la edad contemporánea. Se sitúan en la parte izquierda de la Plaza, algunas de ellas solemnes. En el centro de la Plaza se sitúa la estatua ecuestre de Felipe IV. Esta estatua tiene la particularidad de tener hueca la parte delantera del caballo, y ser sólida la parte de atrás, y además se la considera la primera estatua ecuestre del mundo sujetada únicamente por las patas traseras del caballo.

La Plaza de Oriente se embellece con los maravillosos jardines que rodean la estatua de Felipe IV.

Más información: los jardines de Sabatini

Palacio Real

El Palacio de Oriente

Al oeste de la Plaza de Oriente, y visible desde todos los ángulos de la Plaza, está el magnífico conjunto del Palacio Real. Comúnmente se le conoce como el Palacio de Oriente, aunque apenas nadie lo llama por ese nombre, es quizás el edificio más visitado por los turistas que se acercan a Madrid, ya que, no sólo es la sede de la realeza, sino que además muestra uno de los mejores y más claros ejemplos de la grandeza y la elegancia arquitectónica española.

Cuando en 1734 se incendió el anterior palacio, el rey Carlos III decidió que sería la oportunidad inmejorable para construir un símbolo deslumbrante del poderío español. Se tardaron 26 largos años en construir este impresionante edificio, aunque el resultado fianl fue auténticamente deslumbrante. Aún así, los planos originales mostraban la construcción de un Palacio cuatro veces más grande que el actual. Hoy en día, la familia real no vive aquí, sino que lo hace en el más modesto Palacio de la Zarzuela a las afueras de Madrid.

Entre sus muchas maravillas, el Palacio tiene registradas casi 2800 habitaciones, siendo así el Palacio con más estancias de Europa. Además cuenta con una biblioteca cuya colección de libros, manuscritos, mapas y partituras musicales es de las más grandes del mundo. Guarda también en su interior la Sala de la Armería Real, con una inigualable colección de armas que se remontan a 1400. Y todo el interior, cómo no, está decorado de un maravilloso estilo rococó y una impresionante colección de tapices y objetos de gran valor artístico.

Hoy en día el Palacio Real sólo se utiliza para ceremonias de estado. Durante las ceremonias, el Palacio queda cerrado a las visitas del público. La parte que se puede visitar del Palacio son en concreto 16 habitaciones, destacando entre ellas la Sala del Trono, decorada con magníficos frescos de Giovanni Tiépolo, o la Sala de la Porcelana, donde 134 objetos orientales de grandísimo valor decoran las paredes. Tampoco dejéis de visitar la Sala Stradivarius, sala de música con bellísimos instrumentos, joyas de arte.

Más información en http://www.patrimonionacional.es/preal/preal.htm

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