Tarragona, el balcón romano del Mediterráneo

Plaza de la Seu y Catedral de Tarragona

Plaza de la Seu y Catedral de Tarragona

En el año 218 a.C tiene lugar la batalla entre las tropas romanas de Cneo Cornelio Escipión y el destacamento púnico instalado a orillas del río Francolí. La victoria imperial hizo que se estableciera allí un cuartel de invierno para los ejércitos romanos y que, a su amparo, se desarrollase rápidamente una población.

Quién nos iba a decir que aquel acuartelamiento, al que se le llamó Tarraco, llegaría a convertirse en una de las ciudades con más historia de nuestra Península. La histórica Tarragona, a orillas del no menos histórico Francolí, nos abre hoy sus puertas con el cariño de un lugar atravesado por la historia y la cultura. Entremos…

El propio Octavio Augusto escogió Tarraco como su cuartel general para sus estancias en Hispania. Tras la caída de Roma, sin embargo, y con la llegada de los árabes, Tarragona fue perdiendo importancia en el devenir de la historia española. La reconquista supuso un nuevo auge urbano, con la restauración de varias iglesias cristianas, llegando a convertirse en centro religioso de Cataluña. Precisamente desde Tarragona, en el concilio de 1180, se determina que los documentos oficiales lleven la fecha a partir del nacimiento de Cristo, y no según el reinado francés.

Los vestigios romanos de Tarragona le han dado siempre una gran importancia turística a la ciudad. Al final de la calle Mercería se halla la Catedral, en la Plaza de la Seu, un recoleto lugar desde el que veréis también el Palacio de la Cambrería y la Casa Rectoral. La Catedral se inició en 1171 y es de estilo románico, aunque no enteramente, porque sus obras de construcción finalizaron allá por el siglo XIV, con lo que también hallamos vestigios góticos. Desde 1331 el templo está consagrado a Santa Tecla.

Calle Mayor de noche

Calle Mayor de noche

Del exterior destacamos su imponente fachada gótica y las esculturas que en ella se pueden contemplar. El interior es de tres naves con capillas laterales. Como dato curioso, del techo del coro cuelga el estandarte papal que dirigió la cruzada contra los turcos emprendida en 1456. Visitad las capillas de Sant Miquel y la de Santa Tecla, la patrona de la ciudad, y sobre todo, la Capilla Mayor. Desde ella podéis acceder al claustro , del siglo XII. Lo más curioso de este lugar es la representación de la Procesión de las Ratas en una de las columnas del claustro, en donde se ve a las ratas enterrando a los gatos. Una de las puertas del claustro da al Museo Diocesano.

Cerca de la Catedral se hallan otras iglesias importantes, como la de San Llorenç y la Capilla de Santa Tecla. A los pies de la Catedral se abre el precioso casco histórico de la ciudad. Tomamos la Calle Mayor que divide a la ciudad vieja en dos mitades. Al final de la calle, junto a la Plaza de la Fuente, se halla el Ayuntamiento, que ocupa lo que antes eran las arenas del circo romano. Más abajo está la casa del Abad de Poblet y la antigua sede de la Generalitat.

Playa del Milagro desde el Balcón del Mediterráneo

Playa del Milagro desde el Balcón del Mediterráneo

Otro precioso lugar que debéis visitar, en la acera de enfrente a la Calle Mayor, es el Barrio Judío. En él veréis la Plaza del Rey, donde se encuentran muchos monumentos, como el pretorio romano, conocido también como el Castillo de Pilatos. Actualmente es la sede del Museo de Historia. En la misma plaza se halla el Museo Arqueológico y la Iglesia de Nazareth.

Ya en la parte nueva de la ciudad nos hallaremos la Rambla Nova, la principal avenida de Tarragona. Ella nos lleva hasta el mar, pasando por el monumento a Roger de Llúria y el Balcón del Mediterráneo, un mirador de 35 metros de altura sobre cimientos romanos que os permitirá contemplar la famosa Playa del Milagro. Al lado del mirador se halla el Parque del Milagro, con grandes vestigios romanos, sobre todo los de un anfiteatro, y una basílica, aunque las ruinas que se conservan son las de la iglesia románica de la Madre de Dios del Milagro.

Desde aquí nos acercaremos a las murallas de la ciudad, que comienzan con los restos del circo romano. Datan del siglo III a.C, y las podéis ver estupendamente desde el Paseo Arqueológico, coronado por la estatua de Augusto. Son 3 kilómetros de murallas, aunque en un principio llegaban hasta los 7. Al término de las mismas está la necrópolis romana, el conjunto funerario más importante del Mediterráneo occidental.

Cómo llegar

El aeropuerto de Tarragona se encuentra a sólo 7 kilómetros de la ciudad, aunque también podéis llegar hasta el aeropuerto de Barcelona, a 90 kilómetros de la capital tarraconense. Desde Barcelona parten trenes hasta la ciudad, así como desde cualquier parte de España. También la ciudad está unida por autobús con cualquier punto de nuestra geografía.

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