Avila, la muralla de Santa Teresa

Vista de Ávila

Sin duda nos encontramos hoy ante una de las ciudades más bonitas de España. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, amén de ser la cuna de Santa Teresa. La imponente y amurallada Ávila se asienta al pie del Adaja, en un marco de páramos y serranía incomparable. Todo ello y más hacen que, para cualquier viajero que se precie, la visita a esta ciudad se haga casi paso obligatorio. Os la acercamos para que os hagáis una idea de lo que os encontraréis.

Ávila es famosa por su muralla. Desde varios kilómetros antes de llegar, podemos contemplarla, maravillosamente bien conservada, quizás de los mejores recintos amurallados del mundo. Se extiende a los largo de dos kilómetros y medio de trazado rectangular, con sus nueve puertas y casi un centenar de torres. Según cuentan los escritos más antiguos de la ciudad, se construyó sobre una anterior romana a finales del siglo XI. Entramos a la ciudad por una de sus puertas, la del Alcázar, que da a la Plaza de Santa Teresa. Desde allí podemos ver una poderosa curva que los abulenses llaman el cimorrio, que no es sino el gigantesco ábside de la Catedral.

La Catedral de Ávila es un soberbio templo, aunque desde el exterior nos parezca casi una fortaleza. Se comenzó a construir sobre una antigua iglesia en 1172. A pesar de todo, al no concluirse hasta el siglo XIV, su apariencia es gótica. Resulta interesante la portada de los Apóstoles, del siglo XIII. El interior es grandioso y preciosista, con un magnífico retablo obra de Berruguete. La pieza más destacada del templo es la girola, donde se halla el Sepulcro de El Tostado

Al pie de la Catedral podemos visitar la mansión de los Velada y la casa de los Águila. Desde allí, dirigíos a la Plaza de la Victoria, que en Ávila se conoce también como El Chico, el centro de la ciudad. Allí se levanta el Ayuntamiento y la Iglesia de San Juan, donde se conserva la pila en la que fue bautizada Santa Teresa. Al sur de esta plaza se levanta el torreón de los Guzmanes y un monumento a San Juan de la Cruz. Y no olvidaros de el palacio de los Dávila, frente a la puerta del Rastro, desde donde podréis admirar unas bellas vistas del Valle de Amblés.

Plaza de Santa Teresa con el Convento de la Santa

Plaza de Santa Teresa

En la Plaza de Santa Teresa se halla el convento de la santa, fundado en 1635 sobre su casa natal. En su interior se hallan el huerto de sus juegos infantiles y un museo. Hay una ruta conocida como la Ruta Teresiana que comienza aquí, para seguir en la Iglesia de San Juan donde fue bautizada, continuando en el Convento de Nuestra Señora de Gracia, donde Teresa tomó el primer contacto con la vida retirada. Desde allí se pasa al Convento de San José, con un museo teresiano repleto de reliquias y recuerdos. Al norte de la ciudad se halla el Convento de la Encarnación, donde se fraguó el proceso que la llevaría a convertirla en monja fundadora de la orden.

Ya fuera de la muralla, a uno de los lados de la plaza de Santa Teresa, nos hallamos con la Iglesia de San Pedro y el Museo Provincial. A su lado, en la Plaza de Italia, se hallan los restos de la iglesia románica de Santo Tomé. Pero la de mayor belleza del lugar es la Basílica de San Vicente, frente a la puerta de la muralla del mismo nombre. Fue construida en el siglo XI en el lugar, según cuentan, en el que fueron martirizados en el siglo IV los hermanos Sabina, Vicente y Cristeta. En su interior destacamos la capilla que acoge el sepulcro de San Vicente y la cripta de la Soterraña.

El templo más antiguo de la ciudad es la Iglesia de San Andrés, del siglo XI. Cerca de allí se encuentra el Convento de San Francisco, convertido hoy en Auditorio, y las ermitas de San Martín y la de Santa María de la Cabeza. Tampoco dejad de visitar en la ciudad el Real Monasterio de Santo Tomás y, en la carretera de Salamanca, el lugar de los Cuatro Postes, desde donde podréis ver las mejores vistas de Ávila.

Os aconsejamos visitar Ávila en las fiestas patronales en honor de Santa Teresa de Jesús, cada 15 de octubre. Asimismo, en Semana Santa, sobre todo el Viernes Santo, o en la romería de la Virgen de Sonsoles, el primer domingo de julio. Importantes son también la romería en honor de San Segundo, el 2 de mayo, y las fiestas de verano, ambientadas en la Edad Media, con mercadillos tradicionales, juegos y música de la época.

De la gastronomía abulense os podríamos recomendar casi todo. Desde la ternera, hasta los asados de cordero y cochinillo, las truchas del Tormes y el Alberche, así como las judías de Barco, las carillas y las patatas revolconas. Además, jamones, embutidos y quesos, completan la mesa de Ávila. La repostería aquí es exquisita. Natillas, leche frita, huesillos, y sobre todo, las yemas de Santa Teresa.

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