Cuenca, el Ventano del Diablo

Ventano del Diablo

El Ventano del Diablo se encuentra a 36 kilómetros al noroeste de Cuenca. Se trata de una perforación en la roca sobre la profunda garganta del río Júcar. Su desnivel es de más de 200 metros, y forma una serie de maravillosos pozos donde se pueden observar los colores intensos que desprende el río en su reflejo sobre las rocas. Su nombre proviene del lugar en el que el Diablo arrojaba al río a todos aquellos que se acercaban a mirar a través de los ventanales que forman los salientes de las rocas. La visita a Cuenca no puede pasar por alto esta maravilla de la naturaleza.

Visitando el Ventano del Diablo

Estos parajes son conocidos por las hoces que forman los ríos Júcar, Huécar y Cuervo, que constituyen por sí mismas un espectáculo impresionante. La carretera que recorre la hoz del Júcar se adentra precisamente por una preciosa fronda de álamos junto a las aguas. También es facil ver los estrechos valles sembrados de huertas y los desfiladeros que permiten la formación de las hoces.

Hay un pequeño pueblo cerca del Ventano del Diablo que es Villalba de la Sierra. Las gentes del lugar se bañan en las inmediaciones, en el río Júcar, aunque os puedo asegurar por experiencia propia, que el agua está más que helada. Desde allí abajo, a orillas del río, la vista en la altura del Ventano del Diablo es maravillosa. Uno intenta explicarse cómo ha podido la naturaleza realizar esos dos ventanales en la roca, y sobre todo, qué lugar más preciso para realizarlos y poder tener unas vistas maravillosas.

La mayoría de las personas visitan el Ventano del Diablo cuando se dirigen camino a la Ciudad Encantada. En una curva del camino os daréis cuenta que habéis llegado, pues siempre hay una multitud de coches aparcados en el recinto. Desde la altura de 200 metros del mirador, podéis observar también al fondo el pueblo abandonado de El Salto de Villalba. Desde la carretera, hay un pequeño sendero, de apenas 100 metros, bien delimitado para llegar hasta el mirador.

Vista desde el Ventano del Diablo

Vista desde el Ventano del Diablo

En muchas ocasiones se organizan excursiones desde la misma ciudad de Cuenca para ver la Ciudad Encantada y, de paso, el Ventano del Diablo. Allí, muchos intrépidos se atreven a escalar o descender el mirador, hasta llegar a las aguas del Júcar. Otros, prefieren bajar el río en kayak, en un precioso recorrido a través de las curvas que realiza el curso del río. Los colores del agua son espectaculares.

En invierno hay que tener mucho cuidado, porque el frío y el hielo son constantes en esta zona. Precisamente, las carreteras se hielan, y en ocasiones, es preciso el uso de cadenas. Por eso, os recomiendo la visita al Ventano del Diablo en una época del año más suave. Si queréis, podéis bajar hasta el pueblo de Villalba de la Sierra, a 3 kilómetros del Ventano, muy bien señalizado. Allí seguro que reponéis fuerzas con las exquisitas judías con chorizo, los caracoles o las gachas.

Así pues, ya sabéis, no dejaros en vuestra visita a Cuenca el Ventano del Diablo. Un lugar maravilloso que os encantará.

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