Mérida, el tesoro de todo un imperio

Mérida

La ciudad de Mérida fue una de las más importantes y conocidas durante el Imperio Romano. Aquella magnífica Augusta Emerita, fundada en el 25 a.C por decisión del emperador Augusto en reconocimiento a los soldados de las guerras cántabras, tenía un valor estratégico fundamental. Pero, en la época musulmana, las constantes revueltas de sus habitantes, envidiosas del poder de Córdoba, provocaron que la capitalidad de la Lusitania pasara a Badajoz.

Además, la capitalidad episcopal pasó a Santiago de Compostela, con lo que la decadencia emeritense fue ya definitiva. Mérida fue declarada con total justicia Patrimonio de la Humanidad en 1993. Su impresionante conjunto monumental se agrupa en torno al magnífico Teatro Romano, erigido por Marco Agripa, yerno de Augusto, en el 15 a.C. Tiene una capacidad de 6000 espectadores, y se usó hasta el siglo IV. Hoy en día acoge el ciclo de Teatro Clásico. Es precioso el escenario, decorado con esculturas de divinidades y personajes imperiales.

A su lado se halla el anfiteatro, construido en el año 8 a.C. Contaba con un aforo para 15.000 espectadores. Fuera de él se sitúa la Casa del Anfiteatro y la Casa de la Torre del Agua, ambas con excelentes mosaicos. Al norte de las dos casas se halla los restos del circo romano, destinado a carreras de cuádrigas y competiciones deportivas.

Muy cerca del Teatro podéis visitar el Museo Nacional de Arte Romano, construido para conmemorar en 1975 los 2000 años de Mérida. Acoge en sus tres plantas una magnífica exposición de la cultura romana, como la cabeza de Augusto del siglo I, mosaicos, enterramientos, y restos de muros y calzadas romanas.

Al lado de la estación de ferrocarril se halla la Iglesia de Santa Eulalia del siglo XIII, construida sobre la basílica en la que se veneraba los restos de la santa. A su lado se sitúa la pequeña capilla conocida como el Hornito de Santa Eulalia, en el que se incluyen restos de un templo dedicado a Marte.

Entrada a la ciudad

Del centro histórico destacamos el Arco de Trajano, cerca de la Plaza de España, una de las puertas de acceso a la ciudad. También es precioso el Templo de Diana. Y muy cerca, la antigua Iglesia del Convento de Santa Clara, donde se visita el Museo de Arte Visigodo. Si nos acercamos a la orilla del Guadiana que cruza la ciudad, podemos visitar la Alcazaba, una de las construcciones musulmanas más antiguas de España.

Fue fundada en el año 835 por Abderramán II. Allí establecieron su sede los caballeros de la Orden de Santiago tras la conquista de la ciudad por los cristianos. Desde la Alcazaba, la vista del Puente Romano es única. Su longitud es de 792 metros de largo y consta de 60 arcos, uno de los más largos en su época.

Gastronomía

Además de la tradición chacinera de la ciudad, hay que probar los platos tradicionales, como las ensaladas, zarangollos, cojondongos y jilimojas. Dentro de los asados, el cordero en caldereta, o bien los peces de río y, cómo no, los dulces artesanales.

Fiestas

A principios de septiembre tienen lugar las fiestas locales de la ciudad. La feria de los gitanos, como se le conoce, convierte la segunda semana de octubre en un perfecto escenario de manifestaciones folclóricas. Por último, el 10 de diciembre se honra a la patrona, Santa Eulalia.

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