Comillas, el rincon modernista de Cantabria

El Capricho de Gaudi

El pequeño pueblo de Comillas, en la costa cantábrica, de apenas dos mil habitantes, pasó a ser de un enclave marinero y de pescadores, a convertirse en una gran población durante el siglo XIX, ya que acogió la sede veraniega de la Corte. Desde entonces, la ciudad ha conservado una preciosa arquitectura modernista que la hace digna de ser visitada.

Según cuentan en Comillas, aquí estuvo situado el último puerto pesquero de Cantabria que mantuvo la tradición ballenera. El impulso que tuvo la ciudad en el siglo XIX vino gracias al comillano Antonio López, quien emigró a Cuba consiguiendo una gran fortuna. A su regreso se convirtió en uno de los principales apoyos de Alfonso XII. El rey, además de otorgarle los títulos de marqués de Comillas y Grande de España, trasladó el gobierno de la nación hasta la villa en el verano de 1881. Desde entonces, las construcciones modernistas en la ciudad se hicieron patentes.

Precisamente, hablando de modernismo, la entrada de Comillas ya presenta el bellísimo Capricho de Gaudí, una casa campestre construida durante 1885, que hoy alberga un restaurante. Forma parte de las tres únicas obras de Antonio Gaudí, junto con el Palacio Episcopal de Astorga y la Casa de los Botines de León, que se conserva fuera de Cataluña.

Muy cerquita de esta entrada por la carretera del Cabezón de la Sal, nos encontramos con la capilla panteón de los Marqueses de Comillas, con preciosas esculturas en mármol. El hermoso parque de la capilla da lugar al Palacio de Sobrellano, con una fachada que os impresionará a primera vista. Frente al palacio, junto al marco incomparable de la costa cantábrica, se levanta la Universidad Pontificia, impresionante ejemplo del modernismo catalán, obra de los arquitectos Martorell, Cascante y Domenech.

Parque Natural de Oyambre

Un paseo muy romántico y de gran belleza es el que podéis hacer desde la Universidad hasta el Puerto, bordeando el cementerio de San Cristóbal. Este cementerio está erigido sobre las ruinas de una primitiva iglesia, y presidido por un inquietante Ángel Exterminador, obra de Llimona que no os dejará indiferentes.

Del centro de Comillas yo me quedaría sin duda con la zona de la Puebla Vieja, sobre todo con las ascensión desde la Plaza de la Merced al Ayuntamiento. Las callejuelas nos brindan un aspecto silencioso, casi nostálgico de la época dorada del XIX. Entre las callejas nos toparemos con el monumento al Marqués de Comillas, obra de Domenech y Montaner, cerca de la Casa del Duque, desde donde se domina la playa y el casco urbano de la villa.

Si queréis, podéis hacer una pequeña excursión al Parque Natural de Oyambre, hacia el sur y el oeste de Comillas. Allí se encuentran los acantilados y enclaves litorales mejor conservados de la vertiente cantábrica. Podéis llegar a la cercana playa de la Jerra, al pie del cabo de Oyambre. Desde la playa podéis ver una carretera que os sube hasta una pendiente con las mejores vistas de la zona.

También es recomendable acercarse a la playa de Merón, o a las playas de la pequeña población de Cóbreces, a 9 kilómetros de Comillas. Y muy cerca, en la villa de Cigüenza, se halla una de las iglesias más espectaculares de la región, con dos espléndidas torres escoltando la portada.

Gastronomía

El pescado y el marisco constituyen los dos grandes platos de la gastronomía de la villa. Os recomiendo probar el zorropotún, la versión local del marmitako vasco, para que os hagáis una idea. También debéis pedir la sabrosa langosta pescada en Comillas, que se sirve cocida o a la plancha. Y por último, no os olvidéis de las excelentes angulas.

Cómo llegar

Comillas se encuentra a 48 kilómetros de Santander. La mejor manera de llegar hasta ella es en coche.

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