Palencia, de excursion por la Tierra de Campos

Iglesia de Santa Eulalia en Paredes de Nava

Nunca imaginé que la provincia de Palencia tuviera lugares tan destacados de ver. Cuando un amigo me narró las experiencias vividas en los bellísimos pueblos de la Tierra de Campos, no pude soportar demasiado tiempo la tentación, y decidí aventurarme un fin de semana por ella. Sin una guía establecida, dejé que la sorpresa me saliera al encuentro, y os puedo asegurar que, en ningún momento, faltó a la cita conmigo.

Salí de Palencia por la carretera del norte, la N-611, para llegar 13 kilómetros más allá a Monzón de Campos, una pequeña población con un interesante casco histórico, donde sobresale la Iglesia de San Salvador y un imponente castillo en la cima del horizonte. Hay que decir que los horizontes palentinos son de los más buscados de España, no os dejarán de sorprender: luz, castillos, monasterios, toda una amalgama de posibilidades.

Tomé ahora la carretera CL-613, que lleva de Palencia a Sahagún, atravesando la pequeñita pero histórica Becerril de Campos, hasta llegar a Paredes de Nava, cuna de Jorque Manrique, (quién me lo diría a mí, amante de las letras castellanas), y de la familia Berruguete. Me acerqué a la Iglesia de Santa Eulalia, de la que me recomendaron visitar su museo, con pinturas y esculturas de Berruguete, Juan de Juni, Diego de Silóe y otros enormes artistas castellanos. Desde allí, subí al mirador de la torre de la iglesia, desde donde se contempla una de las mejores vistas de la comarca.

A 36 kilómetros de Palencia llegamos a Cisneros. La ciudad conserva dos templos de enorme interés, la Iglesia de San Facundo y San Primitivo y la de San Pedro. A muy poca distancia, casi vista desde Cisneros, se puede llegar a Villamuriel de Cerrato, con una imponente Iglesia de Santa María la Mayor jugueteando en belleza con el horizonte palentino.

Iglesia visigoda de San Juan de Baños

Seguí la autóvía en busca de nuevas emociones, y topé con Venta de Baños y Baños de Cerrato. Allí hay que extasiarse un buen espacio de tiempo contemplando la Iglesia visigoda de San Juan de Baños, uno de los monumentos prerrománicos más importantes de la península. La mandó construir Recesvinto en el año 661. La historia y el silencio de su interior os trasladarán sin duda a épocas inmemoriales.

La misma autovía nos traslada al Monasterio de San Isidro de Dueñas, más conocido en la comarca como La Trapa, del siglo XI. A 5 kilómetros de allí, volviendo a la capital palentina, aparece Dueñas, en un bellísimo paisaje, en el que se cruzan, como un enorme beso romántico los ríos Pisuerga y Carrión. Casas blancas que suben en hilera hasta la Iglesia de Santa María de la Asunción, con uno de los retablos más bonitos de la comarca.

La Tierra de los Campos palentina es un bellísimo recorrido en donde la historia se hace presente. Iglesias románicas, góticas e incluso visigodas, pueblos de gran abolengo castellano, casas nobiliarias y calles y plazas de gran silencio y tranquilidad, harán de vuestro paseo por estas tierras uno de los más bellos y placenteros que hayáis podido realizar nunca.

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