Valladolid, la Ruta de los Herejes

Plaza Mayor de Valladolid

La preciosa e histórica Valladolid se sitúa a orillas del Pisuerga y apareció como un pequeño asentamiento rural en la primera mitad del siglo XI. A finales de dicho siglo, la ciudad llegó a crecer tanto que Alfonso VIII la convirtió en ciudad de su reino.

Tanto es así que, entre los siglos XIII al XV, Valladolid fue la ciudad más importante del reino de Castilla, convirtiéndose en uno de los puntos fuertes, tanto administrativos como comerciales de la Península. Es por ello que la ciudad muestra diferentes rutas que la embellecen y que la hacen grande. Hoy os proponemos una realmente interesante y quizás de las menos conocidas, la Ruta de los Herejes.

La Ruta de los Herejes se refiere a los lugares en los que el escritor Miguel Delibes configuró como puntos fundamentales de su novela El Hereje. En ella, Delibes trata de reconstruir la ciudad de Valladolid en su momento de máximo esplendor, allá por el siglo XVI. Es el hecho histórico en el que se basa toda la historia de los dos grandes autos de fe que se celebraron aquí, en mayo y octubre de 1559.

Delibes sitúa en la Plaza de San Pablo la casa del protagonista de la novela, Cipriano, concretamente en la Corredera de San Pablo, hoy conocida como calle de las Angustias. El mundo de los abogados, representado en la novela por el padre de la familia, Don Ignacio Salcedo, Magistrado de la Real Cancillería, nos lleva al Palacio de Butrón, en la cercana Plaza de las Brígidas.

Los palacios alrededor de la Plaza de Fabio Nelli son las residencias de los nobles o ricos comerciantes italianos que se asentaron en Valladolid, como el propio Fabio Nelli, cuyo palacio es hoy la sede del Museo de Valladolid.

Plaza de Zorrilla

La Plaza de la Trinidad fue el lugar donde se hallaba el Palacio de los Condes de Benavente, del siglo XVI, utilizado como hospicio de la ciudad en el XIX. Esta institución fue comandada en el XVI por la Hermandad de San José de los Niños Expósitos, centro donde estudió el protagonista de la novela de Delibes. Muy cerca de aquí se halla el barrio judío, cruzando el único puente sobre el Pisuerga en esta zona. Aquí se hallaban los almacenes de lana que los comerciantes vendían a Flandes.

La calle de Santo Domingo de Guzmán contiene el Convento de Santa Catalina, perteneciente a las Hermanas Dominicas. Junto a él, los conventos de Santa Clara y Santa María de Belén. También cerca se halla la capilla de los Condes de Fuensaldaña, construida junto al patio de San Benito. La calle hoy conocida como del Doctor Cazalla fue utilizada como lugar secreto de reunión para los seguidores de Lutero.

Desde allí pasamos a la calle de Orates, que nos lleva a la plaza de la Fuente Dorada. La calle fue la ubicación del Hospital de los Inocentes Orates. Delibes también sitúa la famosa taberna Garabito en este lugar. Por aquí pasaban los presos en su camino al auto de fe de la Inquisición.

En el siglo XVI, la Plaza Mayor era el mercado y la ubicación de todas las fiestas civiles y religiosas, así como el lugar de los autos de fe. Tras el incendio de 1561, fue reconstruida según los planes realizados por Francisco de Salamanca, por orden de Felipe II. Los prisioneros eran llevados a la ceremonia con el rostro tapado y san benitos en el pecho. Los presos que eran absueltos regresaban a la prisión, y los otros eran montados en burros y llevados, a través de la calle Santiago, hasta el lugar de ejecución.

En la Plaza Zorrilla, fuera de las murallas de la ciudad, a través de la Puerta de El Campo, se llevó a cabo la última parte del proceso contra los seguidores de Lutero: la quema pública. Aunque la mayoría fueron ejecutados por el garrote, algunos fueron quemados vivos. Al terminar, las cenizas eran recogidas y arrojadas al viento, para borrar así todos los rastros de los condenados por la Inquisición.

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