Teruel, la ciudad de los amores medievales

La Plaza del Torico

Las primeras referencias que tenemos de Teruel aparecen en las crónicas musulmanas del siglo X. Su historia y su cultura son claramente visibles a través de los edificios y la arquitectura que hacen resonar su pasado medieval. Teruel es una de las ciudades españolas que muestra uno de los mejores ejemplos de urbanismo medieval.

En los siglos XVII y XVIII, Teruel sufrió importantes remodelaciones y reformas en todos sus edificios religiosos, surgiendo nuevos palacios de influencia renacentista. Durante el primer tercio del siglo XX tuvo lugar un notable desarrollo de la arquitectura moderna. Algunos ejemplos pueden verse en los edificios situados en torno a la Plaza del Torico.

Teruel ha sido testigo de numerosas batallas a lo largo de los siglos. Los romanos fueron los primeros en conquistar la celtibética Turba. En 1171 fue tomada de nuevo por los cristianos por Alfonso II, aunque muchos musulmanes continuaron viviendo perfectamente en la ciudad.

Teruel ofrece una preciosa visión del pasado con ejemplos de gótico, barroco y mudéjar, así como con pinturas rupestres. También hay numerosos castillos y fortificaciones, ermitas y otros edificios de interés histórico. Los monumentos mudéjares han sido declarados Patrimonio de la Humanidad.

El casco antiguo de la ciudad tiene gran presencia con la famosa Plaza del Torico, con el monumento al toro, emblema de la ciudad. A poca distancia se encuentran cinco torres mudéjares. Más llamativos son los de San Salvador y San Martín, que ambas se remontan al siglo XII. Es de destacar que, en el interior de la Iglesia de San Pedro, se halla la tumba de los famosos Amantes de Teruel.

Los Amantes de Teruel

Según la leyenda, dos jóvenes de Teruel del siglo XIII, Diego de Marcilla e Isabel de Segura, se enamoraron y deseaban casarse. Ella provenía de una familia acomodada, pero él era pobre, con lo que los padres de ella prohibían el enlace. Diego se dio cinco años para hacer fortuna y conseguir un nombre. Al final de este tiempo, regresó a Teruel, con el dinero conseguido, sólo para encontrarse con su Isabel. Pero a la novia la habían casado ya con un noble local. Diego murió de tristeza e Isabel, llena de desesperación, moría también al día siguiente.

La Catedral de Teruel tiene un gran colorido mudéjar, con su preciosa linterna de azulejos, y su torre de finales del XVII. El deslumbrante artesonado está animado con pinturas de escenas de la vida medieval. Podemos acercarnos al Museo Provincial, uno de los mejores museos de Aragón, ubicado en una elegante mansión. Tiene una gran colección de cerámica, testimonio de una industria turolense conocida durante mucho tiempo. Al norte del centro se halla el Acueducto de los Arcos, del siglo XVI.

Si queréis hacer un pequeño recorrido por la provincia de Teruel, no debéis perderos las poblaciones de Alcañiz con su Castillo, sede de la Orden de Calatrava en el siglo XII. Este edificio es ahora un Parador  y mantiene la Torre del Homenaje y una colección de frescos del siglo XIV que representa la conquista de Valencia por Jaime I. Otro edificio importante en Alcañiz es la Catedral de Santa María, en la Plaza de España, con torre gótica y fachada barroca.

Otra ciudad interesante en la provincia es Valderrobres, en la frontera con Cataluña, con su precioso castillo restaurado. La joya de la corona de la provincia es el pueblo de Albarracín, enclavada sobre un espectacular acantilado sobre el río Guadalaviar.

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