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Sol, mar, deportes, una exquisita gastronomía… No hay una única razón por la cual Tenerife sea uno de los destinos turísticos más populares en el mundo. Y es que este rincón de las Islas Canarias ofrece algo especial para cada visitante: una cultura autóctona y diferente, una increíble belleza natural y un clima irresistible.
Costa Adeje, en la parte meridional de la isla, es donde mayormente se concentra la delicada luz del sol y la maravillosa vida nocturna. Es la principal zona turística de Tenerife y abarca los largos tramos de playa que comprenden la Playa de las Américas y la de los Cristianos. Esta parte de la isla recibe la luz del sol casi todo el año, con sólo una pizquita de frío a finales del invierno.
Turistas de todo el mundo vienen aquí en busca de ese sol que no se encuentra en ninguna parte, sobre todo en estas fechas, cuando el clima se suaviza. Debido a esto, las Américas y los Cristianos se han llenado de hoteles y resorts, así como grandes campos de golf, parques acuáticos y un maravilloso teatro que parece haber sido transplantado de Las Vegas.
Los jóvenes en particular son atraídos hasta aquí, ya que los bares y los pubs suelen estar abiertos casi durante las 24 horas del día.
En la parte septentrional de la isla de Tenerife se halla la segunda ciudad más turística, Puerto de la Cruz. Tiene una gran vida nocturna, aunque presenta un claro contraste con las Américas y los Cristianos. Esta parte de la isla es verde, más tranquila, y un lugar perfecto para poder disfrutar de la cultura canaria.

La ciudad del Puerto de la Cruz tiene el encanto de combinar el antiguo puerto con el turismo más moderno. Está llena de exuberantes jardines, grandes restaurantes al aire libre, que nos invitan a caminar y pasear por ella. Si estáis buscando un poco de cultura, hay algunos rincones históricos muy interesantes, como la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña o el Castillo de San Felipe.
En Puerto de la Cruz también podemos disfrutar de Lago Martiánez, un grupo de piscinas de agua de mar, diseñado por César Manrique, un famoso artista canario. Asimismo, son bonitas las playas de arena volcánica, como la Playa Jardín, y los maravillosos y exuberantes parques naturales, como el Loro Parque, donde se halla la colección de loros más grande del mundo, y los jardines botánicos.
Dividiendo la isla se halla la silueta del Teide, maravilloso desde cualquier punto de la isla. Subiendo a él tenemos las mejores vistas de la isla. Una pequeña caminata hasta la cima del monte es una maravillosa manera de relajarnos después de un día de sol, agitado, en nuestra visita a Tenerife.
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