Formentera, la isla del encanto verde

Es Pujols

Yo hasta hace bien poco, cuando me preguntaban sobre el turismo de las Islas Baleares, solía responder Ibiza o bien Mallorca. De ahí no me sacaban… Pero cuando me planteaban la duda de qué otro lugar escoger si Ibiza está muy ocupada y Mallorca ya es un lugar conocido, pues realmente no sabía muy bien qué decir. Ahora os puedo recomendar el encanto de Formentera, la isla más pequeña de las Baleares.

La más pequeña y quizás la menos conocida de las islas. Formentera tiene su propio encanto especial. Una variedad infinita de paisajes, playas vírgenes y una riqueza de fauna impresionante. Los turistas pueden acudir tal vez a la vida nocturna de Ibiza, sí, pero yo os aseguro que un corto paseo en ferry hasta Formentera supone encontrarnos con lo mismo, pero mucho más relajado.

Es Pujols es el arquetipo de ciudad turística del Mediterráneo. Aquí mismo podéis planear vuestras próximas vacaciones (fijaros que os lo decimos con bastante tiempo de antelación). Incluso, para estas fechas otoñales, podéis encontraros un maravilloso turismo rural, que atrajo al mismísimo Bob Dylan y toda una generación como la de los años sesenta.

A pesar de que Formentera sólo tiene 19 kilómetros de largo, su paisaje es variado. Al oeste, en Porto Salé, son maravillosas sus paredes de piedra; al sur, en Cap Barbaria, tenemos que admirar los pinares y los acantilados rocosos; en el centro de la isla, acercaros a la playa Mitjorn, desde la que podemos ascender hasta el punto más alto de Fromentera, el enorme faro de Cap de la Mola.

 Vistas desde el faro de Formentera

Entre el puerto principal, Sas Salinas, y Es Pujols, hay extensas dunas de arena junto con lagunas de agua salada. De ahí podemos visitar el pueblo de Es Caló, en el extremo más septentrional de las playas, donde encontraremos una vía romana, el Cami Romá, que se extiende hasta la meseta de la Mola, con su faro. Desde allí tendremos las mejores vistas de toda la isla.

La isla se mantuvo bajo dominación musulmana hasta bien entrada la Edad Media, y estuvo siempre expuesta a las incursiones de piratas y sarracenos. Por esto mismo, sus edificios son recios. Pocas casas y magníficas iglesias construidas como fortalezas, entre ellas la principal de la isla, la de San Francesc.

Aparte de todo esto, el viaje a Formentera tiene otros encantos. La isla tiene una especie de lagarto que sólo se aprecia en este rincón. Son muy pequeñitos, de color verde brillante. Lo mejor es pasar un rato en los bosques de pinos de Cap Barbaria y dejar pasar el tiempo a nuestro alrededor. Hay 41 especies distintas de aves en Formentera, como las zancudas y las aves marinas que podemos observar en Estany Pudent.

Para comer en la isla os aconsejo probar el tradicional flao, una tarta de queso dulce con menta. La combinación de la menta y el azúcar es de reminiscencia árabe. También podemos tomar la típica ensaimada balear, una especie de bizcocho o pastel, espolvoreado con azúcar, que a veces se toma para desayunar.

El modo más sencillo para llegar a ella es que busquéis los vuelos a Mallorca, y que desde la isla, toméis el ferry para visitar Formentera. Allí la tranquilidad y la relajación os deslumbrará.

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