Camprodon, la postal más hermosa de Gerona

Camprodón

Reconozco que fue uno de los pueblos que más me impresionó en una de mis últimas vacaciones de invierno. Hacía frío, pero bien que nos dijeron que valía la pena acercarse hasta Camprodón, un bellísimo pueblo en la provincia de Gerona, casi oculto en las primeras ondulaciones de los Pirineos. La nieve caía suavemente, y la estampa de aquellas casas blancas, como dulces casi crujientes con una capa de nieve o azúcar sobre sus tejados, fue una de las postales que mejor recuerdo de mis viajes.

El puente medieval sobre el río Ter, con su pequeña cascada cristalina, la torre puntiaguda de alguna iglesia silenciosa y el valle cubierto de nieve y árboles es algo que nunca olvidaré. El nombre de este pueblo proviene del latín Campus Rotundis ( campo redondo ). Hay tantas leyendas que lo cruzan, como la de que, al estar en la frontera española, a un lado del pueblo colocaban el escudo constitucional, y al otro el escudo carlista, para cambiarlo según vinieran los de un bando u otro para querer tomarlo.

Otra leyenda cuenta que el Conde Arnau vaga eternamente por los parajes de esta comarca, después de que accediera al convento de Sant Joan de les Abadesses para tener trato carnal con las novicias y monjas, a través de un túnel de 10 kilómetros que le unía con sus posesiones. Al cambiar de abadesa, la nueva orden decidió tapiar los túneles, pero el conde gracias a sus poderes demoníacos siempre lograba romper el cerco.

El centro histórico de Camprodón es precioso, con su Plaza Mayor porticada, y su escalera que nos lleva al monasterio de Sant Pere. Casas colgadas se asoman a la ribera del río, y nos conducen hasta el Paseo Maristany, donde el modernismo catalán del siglo XX tiene su asiento más tradicional. El Monasterio de San Pere, del año 905, fue el origen de la población.

Como os decíamos antes, una de las postales más bellas de Camprodón es la figura de su puente románico sobre el río Ter. Data del siglo XVI, y a su lado se levanta una torre del defensa también del mismo siglo. En el pueblo podemos acercarnos también al Museo Isaac Albéniz, inaugurado en 1999 a ese compositor español que precisamente nació en este bello pueblo gerundense.

En Camprodón os aconsejo que compréis sus riquísimas galletas de Birba o Pujol, o sus tradicionales butifarras de huevo. También son muy típicas la artesanía del cuero, con numerosas tiendas, regentadas en su mayoría por artesanos franceses.

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