La Comarca de la Vera en Cáceres

Jarandilla de la Vera

La primera vez que fui a Cáceres me quedé realmente impresionado con el conjunto histórico artístico de la ciudad. Cuando volví, un amigo me comentó si sólo había estado en Cáceres ciudad, y no me había acercado al menos un día a conocer la Comarca de la Vera. La verdad es que no, por lo que, aconsejado por este buen amigo turístico, mi próxima visita se encaminó a recorrer este secreto, ya no tan escondido, de la provincia cacereña.

Maravillosos bosques de castaños y robles, sinuosas gargantas con arroyos que proceden de los picos de la Sierra de Gredos. La Vera está jalonada de pintorescos pueblos con casas de piedra, madera y adobe. Por ejemplo, Valverde de la Vera, quizás uno de los pueblos más bonitos de la comarca, con sus calles estrechas y empedradas, en las que duermen casas hermosas de madera, balcones corridos que acaban en el atardecer más hermoso de los que haya visto nunca.

Su preciosa Plaza Mayor en la que el silencio se enternece al arrullo de la Fuente de los Cuatro Caños, y aquella vetusta fortaleza del siglo XIV y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Fuentesclaras, en la parte alta de la ciudad. Valverde de la Vera es un sueño de pueblo enmarcado en la sierra.

De allí me fui hasta Jarandilla de la Vera, con su hermoso castillo, hoy Parador de Turismo. Qué bonitas son sus calles y plazas, sus casas de madera, adobe y piedra, y sus alrededores, entre los que destacan las bellezas de las gargantas de Jaranda y la del Cristo.

Villanueva de la Vera

A 10 kilómetros de Jarandilla se halla Cuacos de Yuste, que alberga el monasterio en el que pasó parte de su niñez Juan de Austria. Cuacos tiene una plaza porticada preciosa, o la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que guarda en su interior un órgano que Carlos V ordenó construir para el Monasterio, al de Yuste, claro, que está a menos de un kilómetro de Cuacos, y desde el que contemplamos una vista panorámica de la Comarca fabulosa.

Otro bonito lugar de piedra es Garganta de la Olla, con su plaza Mayor y su laberinto de callejuelas en el que perderse esperando alguna sorpresa que los siglos hayan dejado olvidada en el recelo de este sitio. Visitar también Villanueva de la Vera, degustando su plaza Mayor, paseando por calles empedradas, muy estrechas, con macetas de vivos colores jugando en los balcones.

Y por último, Jaraiz de la Vera, capital comarcal, famosa por su espléndido pimentón o su impresionante Iglesia de Santa María, o la garganta de Pedro Chate, conocida entre los lugareños como el Lago de Jaraiz.

Como veis, la comarca de la Vera es un lugar entrañable y romántico para escaparse. Merece la pena salir tempranito por la mañana y embarcarse en un recorrido por sus pequeños pueblos, sus paisajes maravillosos, las eternas singladuras de piedra que han quedado ahí, como silencios en el corazón de un destino. Merece la pena…

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