El Palacio Real de Aranjuez

Palacio Real de Aranjuez

La belleza de Aranjuez es realmente fascinante y atrayente. Resulta difícil de olvidar una visita a esta ciudad, con sus espléndidos palacios y exuberantes jardines. En verano resulta un lugar ideal para hacer una escapada de fin de semana, contando con una visita a Madrid y Toledo.

Su Palacio Real del siglo XVIII y sus jardines fueron un intento de la monarquía borbónica española de crear un lugar al estilo de Versalles. Realmente todo quedó en un intento, pero sin embargo se trata de un lugar magnífico para pasar unas horas de un agradable paseo. El Palacio abre todos los días, y los jardines abren de 08.00 a 20.30 horas.

El palacio es muy ornamental, siendo un lugar de grandes fantasías arquitectónicas. Tiene cientos de habitaciones, todas ellas amuebladas bellamente, con asombrosas porcelanas y cerámicas decorativas. Una de las habitaciones del Palacio es una copia exacta de una de las mejores salas de la Alhambra en Granada, aunque ejecutada con menos sutileza. La mayoría de las habitaciones del palacio datan del reinado de Isabel II, y muchos de los escándalos y las intrigas palaciegas que vivió esta época tuvieron lugar entre estas habitaciones.

Fuera del palacio, en una especie de pequeña isla, se hallan las fuentes del Jardín de la Isla. En el otro lado de la carretera principal se encuentra el Jardín del Príncipe, mucho más atractivo, con preciosos paseos sombreados a lo largo del río, y un montón de lugares para descansar. En uno de sus extremos se halla la Casa del Labrador.

Aquí se mezclan varios estilos, desde el rococó al neoclásico. En su interior se alberga una gfran colección de relojes de lujo. Se pueden realizar visitas guiadas, de martes a domingo, de 10.00 a 17.15 horas. También en los jardines, junto al río, se halla la pequeña Casa de los Marinos o Museo de Falúas, un museo que contiene varias de las pequeñas embarcaciones que recorren el río.

Un servicio de autobús conecta regularmente la mayoría de estos sitios, aunque en realidad se hallan muy cerca unos de otros. Yo os aconsejo que los recorráis andando, porque vale la pena pasear por ellos. Como os decía antes, no es Versalles, pero la verdad que debe ser una visita fundamental para los amantes de lo clásico.

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