Sepúlveda, histórica y humildemente orgullosa

SEPÚLVEDA

Sepúlveda, situado en la provincia de Segovia de Castilla y León fue uno de los bastiones de la corona de castilla durante toda su historia. Como otros muchos pueblos de España, Sepúlveda vivió la convulsionada historia de este país desde la época romana, desde cuando se llamaba “Septempublicam”, es decir, la villa de las siete puertas o la villa de los siete pueblos.

Así, asentada sobre un promontorio que circunda el Duratón, sus iglesias románicas y el laberinto de sus calles nos enseñarán que tras tan sólo poco más de mil habitantes se esconde un pueblo de una larga historia.

Antes de llegar al pueblo (desde la carretera que viene de Pedraza) podemos pararnos un momento y mirar las espléndidas vistas desde el mirador de Zuloaga.

Así, una vez entremos en el núcleo urbano, podemos dirigirnos por empinadas calles hasta la Plaza Mayor, un coso alargado e irregular rodeado de casonas antiguas con balcones enrejados. Presiden la plaza los torreones y muros del antiguo y ya derruido castillo, un insólito balcón y una graciosa espadaña.

En una de las calles de al lado podemos ver el edificio barroco del ayuntamiento y en la parte opuesta de la plaza disfrutaremos del románico más sencillo con la iglesia de San Bartolomé, construido a finales del siglo XI.

Uno de los atractivos principales de la villa es la iglesia del Salvador, uno de los edificios más antiguos del románico castellano y se considera el prototipo de los templos caracterizados por la presencia de una galería porticada. Tiene ocho arcos sobre columnas con capiteles esculpidos, una sólida torre y un ábside que contribuyen a enseñarnos la pureza de la obra.

Al lado del arco del Ecce Hommo (o del Azogue), podemos disfrutar de una pequeña y humilde placita presidida por la portada renacentista de la iglesia de San Justo, también de origen románico pero un poco más tardío (siglo XII) que la iglesia del Salvador. Consiste en tres naves y una cripta de triple ábside donde en el atar se pueden vislumbrar curiosos altorrelieves. En frente de la iglesia se verá la casa del Moro con una bella fachada con un alfiz y expresivos símbolos heráldicos.

Así pues, no acaba aquí la visita a Sepúlveda, tan pequeña y tan histórica, tan ejemplar y tan humilde. En fin, en un próximo post seguiremos animando la visita a este bello pueblo del corazón de castilla.

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