Por las calles de Sepúlveda

VISTA SEPÚLVEDA

En otro post comentábamos las maravillas más significativas del pueblo de Sepúlveda. Situado en el corazón de castilla, lugar inquebrantable de fidelidad castellana, este pequeño y hermoso pueblo se erige como ejemplo o paradigma de la arquitectura y monumentalidad del reino Castellano.

Así pues si en el otro post hacíamos referencia a las iglesias de Salvador y San Justo, al arco del Ecce Homo y a la curiosa Plaza Mayor, quizás lo más significativo de esta pequeña villa, en este post haremos referencia a otros monumentos y calles quizás no tan significativos pero no por ello menos interesantes de Sepúlveda.

Dentro de esta categoría aunque lindante al de “monumento significativo de Sepúlveda” veremos que al fondo de la villa, en la zona próxima a los barrancos del Duratón, se alza increíblemente el santuario de la Virgen de la Peña, del siglo XII y románico por excelencia aunque modificado a lo largo del tiempo. La portada principal del santuario nos atraerá por su estructura formada de columnas y arquivoltas esculpidas con motivos vegetales y figuras de ancianos bíblicos en torno a un tímpano con el Pantocrátor y el Tetramorfos. El ábside del santuario está estrechamente ligado al de la iglesia del Salvador. Dentro del santuario encontraremos la imagen medieval de la patrona, bien asentada en un retablo barroco.

Así, pasamos a las calles de Sepúlveda. Especial interés merece la calle de Santiago, donde a lo largo y ancho de su camino se suceden una detrás de otra casonas de diversos estilos (desde el gótico al barroco). Desde esta calle podemos pasar a la antigua Judería, precedido de arquerías de ladrillo y también a la iglesia de Santiago, que aunque sólo se pudo salvar de su ruina un original ábside mudéjar y torre románica, hoy se puede visitar como Centro de Interpretación del Parque Natural de las Hoces del Duratón.

Por último, recomiendo visitar el Museo de Figuras de Juguete Antiguas, una gran exposición de más de 14 mil piezas con juguetes anteriores, en su mayoría, a 1960.

Así pues, dejando de lado sus alrededores y centrándonos tan sólo en sus calles, Sepúlveda se convierte en un pueblo muy significativo si se quieren retroceder casi diez siglos atrás. La máquina del tiempo no se ha inventado todavía, pero con pueblos como éste no es difícil imaginarnos o directamente sentirnos como humildes campesinos, ricos caballeros o incluso reyes de Castilla de la época.

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