Sanxenxo, el silencio del color y la luz

 Playa del Silgar en Sanxenxo

Este verano tengo pensado irme de vacaciones una semana a Sanxenxo, dicen que el primer enclave turístico de las Rías Baixas y de Galicia. Siempre que decido algún plan, como muchos de vosotros tal vez, me gusta informarme de lo que se puede ver, las atracciones turísticas, y hacerme un pequeño planning. Para que todo esto no se quede en mera curiosidad, quiero compartir con vosotros la información que he ido recabando, así la disfrutamos entre todos y os animo a compartir Sanxenxo.

Sanxenxo se halla concretamente en la ría de Pontevedra. Sin dudarlo, me fui directamente a las fotos, y el marco, como la práctica totalidad de Galicia, es incomparable. En total hay unas 23 playas y calas, de un azul intenso y un silencio de espumas y gaviotas. Algunas playas están masificadas por el turismo que ha convertido Sanxenxo en los últimos años en paraíso de la luz y el color.

Sin embargo, tengo muchas ganas de descubrir esas otras calas que, según algunas guías de viaje, se hallan aún vírgenes. Pero también, queda la visita a lo que es en sí el pueblo de Sanxenxo. Dicen que del Casco Vello queda poco, tal vez el recuerdo que patalea sobre sus calles empedradas, y la sombra de algún pazo de piedra. Lo mejor es acercarnos al paseo marítimo de la playa de Silgar. En medio del agua, nada la sirena conocida como la Madama, acariciando en su susurro de piedra una gran caracola. No es extraño que por estas tierras ya hayan surgido algunas historias y leyendas sobre la ninfa de las olas.

No paro de ver fotografías de los maravillosos paisajes de los alrededores de Sanxenxo. La punta de Bicaño separa Sanxenxo de Portonovo, un antiguo pueblo de pescadores, también invadido por hoteles y apartamentos. Sin embargo, las costumbres, como no podía ser menos en Galicia, siguen enraizadas en el sentir de la población. Las tabernas antiguas siguen preparando la famosa caldeirada da raia, y los barcos, cuando llegan a puerto, hacen sonar sus sirenas para que, los encargados de los restaurantes, acudan a la lonja para pujar por el preciado tesoro del mar de Galicia.

Entre Portonovo y A Lanzada se sitúan hermosas playas, como las de las Canelas, Pradeira, Montalvo, Bascuas y Maior. Las cuatro últimas, como hermosas niñas con trenzas de espuma, van cogidas de la mano frente a la isla de Ons. Ellas mismas nos señalan con su gesto de arena fina A Lanzada. Las antiguas tradiciones gallegas siguen presentes en esta zona. Según un antiguo ritual, las mujeres estériles deben darse el conocido como baño das nove ondas en la medianoche de San Juan para alcanzar la fecundidad.

Y es que Sanxenxo, y en su conjunto, las Rías Baixas, son un paraíso en el que perder el sentido del tiempo y los colores. La luz se une al verde azulado del Atlántico, y entre estrechas franjas de tierra y brazos de mar que buscan la naturaleza, surge el recuerdo imborrable de un instante duradero. Ya lo dijo Rosalía de Castro en el lento atardecer de su vida: “Abridme la ventana, que quiero morirme dentro del mar”…

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