Valldemosa, residencia de artistas

Valldemossa

La isla de Mallorca, en las Islas Baleares, tiene más atractivo que el turismo masificado que se ejemplariza con el gran número de ciudadanos alemanes e ingleses que visitan la zona. Así, podemos encontrar pequeños pueblos que mantienen el original atractivo del pequeño pueblo isleño, que por el obligado aislamiento, se han desarrollado casi de manera independiente a la península. Es el caso de Valldemossa que no sólo tiene el atractivo que acabamos de comentar sino que su Cartuja ha atraído a numerosas personas importantes del ámbito cultural hispano. Así, en el entorno de un valle rodeado de montañas, Valldemosa fue residencia invernal de Chopin y George Sand entre otros.

La visita obligada en Valldemosa es la Real Cartuja de Jesús de Nazaret. El conjunto, que fue fundado por el rey Martín de Aragón en pleno siglo XIV, fue remodelado y adquirió la mayor parte de su actual atractivo en los siglos XVII y XVIII. Esta Cartuja fue habitada por personajes importantes de todas las épocas así como por ejemplo el filósofo y monje catalán Ramón Llull. También tenemos otros nombres importantes que pasaron por aquí, como por ejemplo Jovellanos, Unamouno, Rubén Darío e incluso Borges. No obstante la Cartuja de Valldemosa se asocia de manera obligada al músico Federico Chopin y la escritora Aurore Dupin, que firmaba sus relatos con el nombre masculino de George Sand.

Las estancias invernales de todos estos personajes (pero sobre todo de los dos últimos), han desarrollado una oferta turística que se centra en la visita de las celdas en las que vivieron y desde las cuales, como no podía ser de otro modo, escandalizaron a las gentes de Valldemosa. Las celdas que componen la Cartuja poseen jardines y albercas que actualmente son salas de exposiciones en las que se muestran colecciones artesanas, cartografía antigua de las islas Baleares, xilografías y objetos por el estilo.

Merece la pena visitar la farmacia, donde se puede contemplar el especial ambiente que crean las balanzas, botes y estantes. También es imprescindible el claustro donde se celebra durante el verano el Festival Chopin de Piano y el palacio donde está el museo dedicado a Chopin y George Sand.

El pueblo es un conjunto de apretujadas casas serranas al amparo de los venerables edificios de la iglesia de San Bartolomé,el palacio y la propia Cartuja, que componen un paisaje llena de gracia y limpieza sobre una pequeña colina con terrazas, albercas y espesas manchas de pinos y encinas.

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