Monumentos de Tortosa

Palacio Episcopal

Hace un mes más o menos hablamos de la espléndida ciudad de Tortosa, en la provincia de Tarragona. Aquella vez hablamos sobre todo de sus raíces históricas y elementos turísticos más importantes, a saber, el castillo de la Suda y la catedral.

No obstante, Tortosa no son tan sólo su historia, su castillo y su catedral sino que Tortosa no es lugar visitable en tan sólo unas horas ni apenas en un solo día. La magia de Tortosa se extiende más allá de su núcleo urbano y también son muy interesantes y recomendables para visitar sus alrededores.

Así, primero de todo hablaremos de otros monumentos importantes del núcleo urbano de Tortosa.

El Palacio Episcopal de Tortosa fue construido entre los siglos XIV y XVII y ayuda a mantener una magia un tanto extraña del ambiente al estar situado en frente de la catedral que comentábamos en el otro post. Es un excelente ejemplo de palacio gótico. Otros palacios visitables son también el Palacio de los Olliver de Boteller y el Palacio Despuig.

Pero más allá de los palacios, Tortosa también tiene un bonito conjunto renacentista. Los Reales Colegios de San Luis y Sant Domenèc son parte de ello y aquí, anteriormente, es donde se situaban los Estudios Generales de Tortosa. El primero, el Colegio de San Luis, es el más antiguo y fue reconstruido en el siglo XV, mientras que el segundo, el Colegio de Sant Domenèc fue construido por orden de Carlos V.

En los alrededores de Tortosa podemos disfrutar del Parque Natural del Delta del Ebro. Este lugar, desembocadura del río Ebro, esta formada por sedimentos depositados por el propio río y descansan en ella bandadas de aves migratorias. Desde 1983 es Parque Natural y en Deltebre se encuentra un Centro de Información que nos dará todo tipo de detalles sobre el lugar. También podemos irnos a Miravet, pequeño pueblo agrícola pero que conserva un gran castillo medieval donde durante siglos se refugiaron los templarios. Si tomamos la carretera dirección Mora de Ebro, en el punto kilométrico 23,5 existe un camino a la derecha que nos llevará hasta Castellet de Banyoles, un importante poblado ibérico que conserva dos torres de defensa.

En fin, viajar a Tortosa es empaparse de historia, arte y monumentalidad, por lo que es imprescindible viajar, al menos, una vez a ella. Al ser la población más importante de los alrededores es aquí donde más servicios encontraremos tanto para dormir como para comer y comprar.

Puedes seguir leyendo en:

Tortosa, la historia de un pueblo

Tarragona, el balcón romano del Mediterráneo

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