El Madrid de los Borbones

Palacio Real de Madrid

Los Borbones llegaron al trono español en el siglo XVIII. Desde entonces, cambiaron muchas cosas. Muchas de ellas para mejor, sobre todo por la idea de estos monarcas de querer embellecer la capital del reino, algo así al estilo francés de donde procedían.

A diferencia de la casa de Austria, más fríos para esto de los monumentos, a los Borbones les gustaba más eso de los palacios suntuosos, decorados con obras de arte y espléndidos jardines, y un mobiliario que no se suele ver mucho por IKEA que digamos…

Madrid fue la capital más beneficiada con la llegada precisamente de los Borbones. Se construyeron en ella grandes edificios, palacios y casas nobiliarias de gran valor. ¿Queréis hacer un breve recorrido por cuatro de los lugares que se crearon con la llegada de los Borbones?.

Comenzamos por el Palacio Real que, visto lo visto, está claro que el anterior no debió de gustarle mucho al primer Borbón que llegó a España, Felipe V. Curiosamente, lo arrasó un incendio en 1734, excusa perfecta para construirse una nueva residencia. En su descargo, Felipe V no se fió mucho de los arquitectos españoles, y le encargó el proyecto al italiano Juvara, quien lo concluyó en 1736.

Si lo visitáis, tanto desde fuera como desde dentro, notaréis la suntuosidad del mismo, muy al estilo del Palacio de Versalles, aunque con el toque italiano de su constructor.

Granja de San Ildefonso

Del Palacio Real de Madrid pasamos a la célebre Puerta de Alcalá, esa que sigue viendo pasar el tiempo, como diría Víctor Manuel y Ana Belén. El mejor alcalde de Madrid, Carlos III, impulsó la construcción de esta puerta a modo de arco triunfal, algo tan de moda en aquella época y del gusto ornamental de los borbones. Otro italiano, el arquitecto Sabatini, diseñó el proyecto.

Fuera de lo que es la ciudad de Madrid tenemos el Real Sitio de Aranjuez que, para no perder la costumbre, también fue encargado a otro italiano, Giacomo Bonavia. Aunque éste contó con la ayuda de Leopoldo de Vargas, y el francés Etienne II de Boutelou para el diseño de los maravillosos jardines. Viendo este lugar no es de extrañar pensar que la primera intención de Felipe V era la de hacer un lugar que demostrara todo su poder, al estilo nuevamente de Versalles.

Por último nos acercamos al Real Sitio de la Granja, otra de las grandezas de Felipe V, en su intento por superar los jardines de Versalles. Otra vez el diseño se le encargó a dos franceses, René Carlier y Estaban Boutelou. Un estanque artificial, conocido com el Mar, abastece de agua a las 126 fuentes monumentales, entre ellas la Gran Cascada, situada frente a la fachada principal del palacio, con 12 estanques que representan las partes del mundo y las cuatro estaciones.

Como véis, los Borbones nos dejaron su particular gusto por el arte y la suntuosidad. Gracias a ellos hoy tenemos una riqueza histórica y monumental digna de mención. Dejaros guiar por la belleza de su legado.

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