Un recorrido por la costa occidental de Cantabria

San Vicente de la Barquera

Reconozco estar enamorado del norte de España. Siempre que puedo, me escapo para allá, descubriendo nuevos caminos, ciudades y pueblos con encanto de verdadero interés. En una de esas últimas escapadas tuve la ocasión de conocer la costa occidental de Cantabria, llena de ciudades monumentales y típicas y tradicionales villas marineras.

Empezamos nuestra ruta en Suances, un pueblo turístico en la región de Besaya, que cuenta con excelentes playas de arena fina y una cocina muy notable. A continuación, Santillana del Mar, quizás la ciudad más importante de Cantabria en cuanto a interés histórico-artístico, y una de las mejor conservadas de España.

La ciudad entera es un monumento nacional y un museo viviente de lo que fue un pueblo medieval del siglo IX. Se desarrolla en torno a la Colegiata de Santa Juliana, aunque la mayoría de la población pertenece a diversos estilos arquitectónicos que van de los siglos XIV al XVIII. Aquí veremos las torres medievales del Merino y Don Borja, palacios renacentistas como el de Velarde y otras casas nobles del barroco.

A pesar de esta diversidad de estilos, la ciudad presenta un aspecto homogéneo, al que se llega siempre desde la famosa calle de Santo Domingo. Aquí comienza el casco antiguo, sólo para peatones. Nos acercamos a la Colegiata, el monumento religioso románico más importante de Cantabria. Erigida sobre una antirua ermita del siglo XII, conserva un claustro extraordinario. Os recomiendo visitar también los tres museos de la ciudad, así como sus famosas Cuevas de Altamira, a dos kilómetros de la población.

Dejamos Altamira, y tomamos rumbo a Comillas, pasando por Cobreces y su abadía cisterciense y sus hermosas playas. Comillas combina la tradición arquitectónica popular, la de su vieja plaza y la iglesia parroquial, junto con notables edificios construidos durante su época de esplendor.

Cuatro edificios presiden la ciudad. En primer lugar el Palacio de Sobrellano, de estilo neogótico, residencia de verano de la familia real española en 1881 y 1882. Junto a este palacio se halla el Capricho, casa creada por Antonio Gaudí, que hoy alberga un restaurante de lujo. En tercer lugar tenemos el cementerio, con interesantes mausoleos modernistas, con el famoso Ángel de Llimona, y por último, el edificio de la Universidad Pontificia.

Continuando con nuestro recorrido llegamos a San Vicente de la Barquera, un antiguo pueblo de pescadores y uno de los lugares de la costa más bellos que haya podido ver jamás, con el telón de fondo de las cumbres nevadas de los Picos de Europa. San Vicente también tiene excelentes playas de arena blanca, un pintoresco casco antiguo, un castillo y los restos de antiguas murallas

Para seguir la tura cántabra… Por los pueblos y ciudades de Cantabria

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