Calpe, más allá del turismo tradicional

peñon de ifach

El otro día comentamos lo interesante que puede ser Calpe, tanto para los amantes del aire libre y el deporte como para todos aquellos a los que le gusta estar tirados en la playa con un bonito paisaje y sin hacer nada. El Peñon de Ifach y las espléndidas playas dan lo necesario para estar tranquilo, pero también para sudar un poquito.

No obstante, Calpe no hay que mirarla tan sólo como zona de escapada o de descanso. Esta localidad mediterránea estuvo durante mucho tiempo habitada por diferentes culturas mediterráneas como íberos, fenicios e incluso los mismos romanos encontraron aquí un enclave, una zona privilegiada para, gracias al Peñon de Ifach, controlar la zona de la costa de lo que hoy es Alicante.

En torno al peñon se desarrolló lo que ahora es el núcleo de Calpe tal como lo demuestran diferentes vestigios hallados en las proximidades y entre los que quizas destaca los Baños de la Reina, antigua fábrica de salazones de la época romana.

El Casco Antiguo de Calpe queda delimitado por las antiguas murallas, levantadas en el siglo XV con la intención de defender la localidad frente a los frecuentes ataques piratas. Al lado del barrio morisco de Arrabal, se conserva parte del antiguo recinto amurallado medieval con algunos lienzos y el Torreón de la Peça. Cerca se alza también la iglesia parroquial dedicada a la Virgen de las Nieves, también del siglo XV y el único templo de estilo gótico-mudéjar existente en la Comunidad Valenciana.

Además, en Calpe podemos encontrar otros ejemplos de arquitectura religiosa como, por ejemplo, las ermitas de La Cometa y San Salvador, ambas del siglo XVII. En los alrededores de Calpe podremos encontrar, igual que Calpe, unas profundas raíces rurales. Laderas cubiertas de viñedos se alternarán con bellos ejemplos de arquitectura local y popular como la Casa Nova, la típica masía de aspecto fortificado o el mismo Pou Salat, construcción que suministraba agua potable a los habitantes del pueblo.

Así pues, Calpe nos esconde muchas sorpresas. La diversidad de cosas que se pueden hacer la convierte en un pueblo diferente, en una ciudad que esconde sorpresas y en uno de los pocos lugares en los que, si por la mañana vamos a la playa, por la tarde podemos visitar antiguos restos de diferentes civilizaciones o hacer deporte. La estancia en Calpe nos ofrece una potencial agenda que no nos dejará quietos en ningún momento de nuestra visita a la localidad.

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