Elizondo y sus alrededores, valle fortificado

Elizondo

Si viajamos a Navarra, tenemos varias opciones de turismo. Por un lado el sur, paisaje desértico y muy poco poblado. En el centro de su geografía, con su capital Pamplona y algunos pueblos importantes más es quizás donde más monumentos encontremos, pero si vamos al norte, será sin duda alguna el mejor lugar paisajísticamente hablando, un lugar de ensueño.

Hoy hablaremos de la capital del Valle de Baztán, de Elizondo, el cual aúna bajo su término municipal a quince localidades que se distribuyen por los alrededores salpicando pequeñas y verdes colinas del Pirineo Atlántico.

Qué ver en Elizondo y alrededores

A ambas orillas del río Baztán podremos disfrutar del casco urbano de Elizondo, todo un lujo y en el que abundan grandes construcciones nobiliarias como casonas y palacetes. Quizás las más representativas sean el palacio de Arizkunenea y el Ayuntamiento, además de que no puede faltar en nuestra visita un paseo por el barrio de Beartzu.

Las edificaciones más frecuentes y típicos del valle son las torres fortalezas, que a razón de varias disputas, guerras y conflictos fronterizos, hicieron de este valle uno de los más defendidos en la época. En Irurita también podremos admirar muchas casas palaciegas torreadas y torres medievales como por ejemplo la de Dorrea o la de Jauregizuria. En Elbete, otro barrio, miraremos palacios barrocos del siglo XVII de Jarola y Azkoa, mientras que en Arizkún se podrá visitar una de las torres fortalezas más bonitas de la zona, la torre de Ursua.

El recorrido por el valle de Baztán se podrá seguir por Amaiur/Maya, una pequeña localidad con hermosos y numerosas casas palaciegas como la de Arretxea (del siglo XVI) y Arriada (siglo XVII). Dos torres medievales más se podrán visitar en Arraiotz, torres de nombre Zubiria y Jauregizar.

Así pues, viajar a esta zona de Navarra es meterse en una zona que dificilmente nos dejará indiferentes. Los verdes valles, altas y bajas colinas, caseríos y animales pastando nos darán la idea de viajar a varios siglos atrás. Nos sentiremos como caballeros o pobres criados y en sus posadas podremos disfrutar de comida que mucho no ha cambiado desde la época en la que se fortificó la zona.

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