Senderismo en la provincia de Soria

Laguna Negra

Ya nos recomendaron que para disfrutar del viaje teníamos que ser unos consumados senderistas, alguien a quien le guste la aventura. Soria es un disfrute para los amantes del aire libre. En ella comenzamos nuestra excursión, al mediodía, dejándola atrás suavemente, viajando hacia el norte, a la zona rural conocida como la pequeña Suiza, el Valle.

El Valle es un lugar muy famoso por sus productos lácteos y sus embutidos, además de por sus pintorescos pueblos situados en las laderas. En cualquiera de estos pueblos podemos hacernos una idea de cómo vivir el mejor turismo rural. Ermitas escondidas, pueblos casi abandonados y miradas de pastores, robles y flores silvestres.

No es difícil ya desde aquí adentrarnos en la cordillera de los Picos de Urbión. Es esta una zona exuberante, con densos bosques de pinos, conocida por su abundancia de vida silvestre, como ciervos rojos, corzos y jabalíes. Aquí descubriremos la famosa y enigmática Laguna Negra, un lago glaciar que se formó durante la última Edad de Hielo. Sus paredes de granito negro de 80 metros de altura lanzan una sombra misteriosa sobre el rostro de las aguas. No es de extrañar que el propio Antonio Machado se sintiera cautivado por ella.

La Sierra de Urbión nos adentra en formaciones de roca inusuales, antes de llevarnos a la Cascada de Cueva Serena, con unas vistas impresionantes del valle del Duero. Muy cerca se halla el pueblo de Duruelo de la Sierra y el de Vinuesa, con sus casas de piedra y su puente romano.

La Sierra Llana y Cabrejas son también destinos que no debemos perdernos, un lugar ideal para los amantes de las setas y las trufas. Contemplaremos el Parque Natural de Río Lobos, con sus 9.500 hectáreas. Buitres anidan en sus acantilados de piedra caliza, donde las encinas, los enebros, pinos y álamos comparten vida con las nutrias, las águilas y los pájaros carpinteros.

Una aislada ermita, la de San Bartolomé, nos lleva a recordar la antigua ruta de los Caballeros Templarios. Muy cerca se halla el pueblo de Ucero, con su castillo templario. Y de allí, la ciudad amurallada de Burgo de Osma, donde nos quedaremos a descansar, contemplando su casco viejo, la Catedral y la gran Posada del Canónigo, construida en 1556.

Una ruta senderística para los amantes de la historia y la cultura, un camino que nos lleva cientos de años atrás, buscando los pasos del Cid, caballeros y cortesanas. Soria abre sus puertas a aquellos que quieran adentrarse en ella. Un poco de aventura nunca viene mal.

Foto Vía Flickr

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