Peratallada, la doncella medieval de Girona

Peratallada

En más de una ocasión os he mencionado mi gusto aquí por los pueblos antiguos, de factura medieval, pueblos con callejuelas recoletas y empedradas, en las que sientes la sensación del tiempo detenido en cada grieta. Casas de piedra con pequeñas balconadas de madera, de la que cuelgan macetas y una vegetación exhuberante.

Si sois también amantes de esto que os digo, quiero haceros partícipe de uno de los pueblos que más admiro. Se encuentra enclavado en la provincia de Girona, que ya de por sí es un rincón de nuestra geografía con pueblos muy similares a este, en el Bajo Ampurdán. Se trata de Peratallada, pueblo en donde la arquitectura medieval es sinónimo de belleza.

Aún recuerdo con mucho deleite los paseos por Peratallada, tanto a la caída de la tarde, cuando el sol se derramaba gota a gota en la piedra, como bien temprano, casi a la amanecida. Una fina cortina de niebla envolvía las calles. No os puedo contar con palabras las imágenes que guardo de Peratallada.

Calles empedradas, casas señoriales, recovecos, puentes y arcos, escudos nobiliarios y el resonar lejano en el tiempo de los cascos de algún caballo. Peratallada aún conserva intacta su muralla para aquellos que quieran saborear el gusto tan sutil y bello de lo antiguo. No en vano este era uno de los pueblos mejor fortificados de toda Cataluña. Un fin de semana en alguna de las casas de alquiler que hay en el centro de Peratallada es casi un retiro espiritual que os vendría fenomenal.

En Peratallada veréis su castillo, construido en el siglo X, aunque las referencias escritas del mismo no aparecen hasta un siglo más tarde, fortaleza de la que partió el núcleo de población. Preciosa la vista de su Torre del Homenaje y las almenas. Al anochecer, o con la luna rielando sus muros, es una vista de postal impresionante y hasta misteriosa.

No hay lugar en donde haya sentido más la fuerza de sus orígenes medievales que Peratallada. Pasear por el centro histórico, saboreando la recoleta Plaza Mayor, sus estrechas callejuelas, oír cómo suena cualquier murmullo, cómo el eco tiene vida y cuerpo en este pueblo. Peratallada es un lujo para el turista que gusta de sentir la esencia de lo antiguo, lo tradicional.

No puedo por menos que rendirle tributo, cual caballero andante y medieval, a la bella dama de Peratallada. Sin duda alguna, volvería a ir cuantas veces me llamare…

Foto Vía Felipe Gabaldón

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