Sant Jordi de Ses Salines, tranquilidad en Ibiza

Es Codolar

Quién de vosotros cuando le preguntan por posibles destinos de verano no cita la isla de Ibiza. Muchos tal vez no lo hacen porque piensan o tienen el prejuicio de que Ibiza es una isla sólo precisamente de veraneo o para la gente joven. Y nada más lejos de la realidad… Cada vez son más los turistas que buscan tranquilidad, algo de historia y lugares pintorescos.

Parece mentira cuando una de las ideas que se tiene de esta isla es precisamente fiestas, playas y una de las vidas nocturnas más animadas de Europa. Y no es que esa idea sea equivocada, ni mucho menos, además son atractivos muy interesantes, por supuesto. Sin embargo, hay que conocerla bien y recorrerla un poco para darnos cuenta de su belleza interior, nunca mejor dicho.

Precisamente apenas a cuatro kilómetros al sur de Ibiza se sitúa Sant Jordi de Ses Salines, uno de esos pueblos que, a pesar de haber cambiado mucho su fisonomía con la llegada del turismo de masas, sigue guardando su encanto y pintoresquismo. Este pueblo data de los siglos XIII y XIV, y aún conserva su aspecto de antigua fortaleza almenada.

Eso sí, al hallarse tan cerca de zonas tan turísticas como Playa Den Bossa y de la propia Ibiza, pues está claro que veréis hoteles, apartamentos y todo lo relacionado con el turismo. Sin embargo en su parte más alta aún puede verse su preciosa iglesia fortificada, rodeada de un parque muy agradable, que nos recuerda aquellos tiempos en donde la historia de Ibiza no estaba marcada precisamente por el turismo y la diversión.

El nombre de esta población, la más cercana por cierto al Aeropuerto de Ibiza, proviene de las minas de sal que existían en la zona. Como casi todos los rincones de la isla, fue víctima de los constantes asedios piratas, cuyos habitantes buscaban refugio en la iglesia que servía a modo de fortaleza con sus muros y sus almenas.

Es un lugar tal vez mucho más tranquilo, dentro de lo que cabe, que la propia Ibiza. Si venís en familia disfrutaréis mucho más, con playas casi vírgenes, como las que se hallan cerca del Parque Natural de Ses Salines. Es un lugar ideal para descansar y huir del bullicio que salta apenas a diez minutos de donde nos encontramos.

Este es uno más de los rincones de esta isla que demuestran que no todo en ella es jolgorio y desenfreno. Ya veis que lo de pasear, ver atardeceres y poder hacer algo de senderismo son actividades que también podréis disfrutar durante vuestra estancia.

Quedaros con este nombre, Sant Jordi de Ses Salines, un lugar para el recuerdo.

Foto Vía Saiku-san

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  1. Verónica dice:

    Yo he tenido la posibilidad de conocer Ibiza y realmente me pareció un lugar maravilloso, y es verdad que así como se puede disfrutar de vida nocturna también se puede encontrar gran tranquilidad.

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