La encantadora isla de Santa Clara

Isla de Santa Clara

La encantadora isla de Santa Clara está situada justo en la Bahía de la Concha, entre los montes de Urgull e Igueldo, y pertenece a la ciudad de San Sebastián, en el País Vasco. Su superficie ronda las seis hectáreas y su altura puede alcanzar el punto máximo en los 58 metros.

Se trata de un curioso islote que cuenta con una diminuta playa de no más de 30 metros de longitud, y que desaparece y aparece según las mareas, pudiendo ser visitada tan sólo unas horas al día, ya que cuando la marea está alta la playa queda totalmente oculta bajo las aguas.

El acceso a la zona no es tan complicado. Hay un barco diario con salidas cada media hora, de 10:00 a 20:30 horas, desde una punta a otra, aunque tan sólo está disponible del día 1 de junio hasta el día 30 de septiembre. El precio del billete de ida y vuelta para adultos ronda los 2,60 euros, y para niños hasta ocho años será de 1,30 euros.

La isla no está urbanizada, aunque existe un faro y sabemos que incluso antes, en el mismo lugar en el que ahora se levanta este faro, existió una ermita que dependía de las Agustinas de San Bartolomé.

En ella encontramos un pequeño embarcadero y la playa con todas sus dotaciones: servicio de socorrismo, duchas y hasta un bar, pues en verano la isla de Santa Clara se convierte en un pequeño paraíso, enigmático y llamativo. De hecho, a finales del siglo XVI, estos guipuzcoanos se tuvieron que trasladar a la isla, ya que la peste estaba asolando por toda España, y ocuparon la zona más alta, dotándola de un campamento con mesas que todavía sigue en pie.

Sin duda alguna, la Bahía de la Concha es considerada una de las más bonitas del mundo gracias a los elementos que la envuelven: la Isla de Santa Clara al centro y cerrada por un paisaje montañoso, donde tendremos unas vistas panóramicas increíblemente perfectas.

Por otro lado, si tenemos intención de pasar por aquí, no debemos olvidarnos de darnos una vuelta por la capital donostierra y disfrutar de los inmensos manjares que nos ofrece la gastronomía vasca. A mí particularmente me encanta, y existen numerosas rutas del tapeo para disfrutar del sabor más puro de la ciudad.

Foto Vía: La Tête Krançien

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