Monasterio de Santa María la Real, en Nájera

Najera

Situada en pleno Camino de Santiago, Nájera fue reconquistada por Odoño II de León en 923, convirtiéndose en el centro político del reinado de Pamplona-Nájera durante los siglos X y XI. Alcanzó su máximo esplendor con Sancho III el Mayor, denominado “Rex Hispaniorum”, momento en que su influencia se extendía desde Galicia hasta Toulouse.

La villa está dividida en dos partes bien diferenciadas por el río Najerilla. En la margen izquierda se localiza la ciudad vieja. Entre los monumentos najerinos, brilla con luz propia el monasterio de Santa María la Real, emplazado junto a la plaza de España.

Fue construido por orden del rey don García y su esposa Estefanía de Foix en 1052, y desde su fundación estuvo destinado a panteón real. El actual edificio, severo en su aspecto exterior, data en su mayor parte de los siglos XV y XVI. La puerta de Carlos I da acceso al claustro de los Caballeros, que oscila entre el gótico flamígero y el plateresco.

Especialmente delicadas son las tarcerías de sus 24 arcadas ojivales, sostenidas por esbeltas columnillas de gusto renacentista. Por el ala sur del claustro se penetra en la iglesia conventual, templo gótico de planta basilical que comenzó a edificarse en 1422.

El retablo mayor está presidido por la imagen de Santa María la Real, expresiva talla románica de gusto bizantino. En la capilla de la derecha se localiza el sepulcro de Blanca de Navarra, madre de Alfonso VIII de Castilla; sólo se conserva la tapa del sarcófago original, una obra maestra de la escultura románica del siglo XII.

Igualmente interesante es el panteón real, situado bajo la bóveda del coro. Allí reposan los restos de una treintena de reyes de Navarra, León y Castilla, de los siglos XI y XII. Los sepulcros fueron labrados en el siglo XVI, siguiendo modelos renacentistas y con influencias platerescas. En el centro de la cripta queda la cueva en la que, según la tradición, don García encontró la imagen de la Virgen; las tumbas del monarca y de su esposa, doña Estefanía, flanquean la entrada.

Por último, merece la pena admirar el coro, al que se accede por una escalera de caracol. La sillería de nogal, realizada en 1495 en estilo gótico flamígero es, sin duda, una de las más bellas de la Península.

Foto Vía: Hispania

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