El inhóspito pueblecito de Patones

Patones

El pequeño pueblecito de Patones se encuentra ubicado en una zona bastante inhóspita y mal comunicada, al noroeste de la provincia de Madrid y a sesenta kilómetros de la capital. La arquitectura de Patones responde a todos los condicionantes de una zona de montaña, a unos 832 kilómetros de altitud, y también a las necesidades de unos habitantes que se dedican exclusivamente al pastoreo.

A partir de los años cuarenta, los vecinos comenzaron a asentarse en la parte más baja (Patones de Abajo), y así el pueblo de arriba fue quedando poco a poco abandonado y prácticamente en ruinas, debido también a la mala calidad de sus construcciones.

En los años setenta llegó un asentamiento de artistas, atraídos fundamentalmente por la melancólica soledad del pueblo, donde esperaban encontrar inspiración y paz para sus obras. Esto originó un movimiento que ha hecho que se restauren y se recuperen la mayor parte de los edificios.

El conjunto urbano de Patones se caracteriza ante todo por su homogeneidad, donde apenas unos contados edificios marcan diferencias con el resto. Por lo general se trata de viviendas adosadas de una, dos o tres plantas junto a dependencias para uso ganadero agrupadas en manzanas.

Las viviendas se caracterizan por un trazado irregular, motivado por el desnivel del terreno, y por la escasez de ventanas. Todas han sido construidas con piedra y pizarra muy planas que se ensamblan perfectamente sin ningún tipo de argamasa.

La parte interior de las paredes se revestía con una capa de barro. Los tejados se cubren con teja curva con vertiente a dos aguas en el caso de las viviendas aisladas o a una sola en el caso de formar parte de un grupo alineado.

En cuanto a la distribución interior, dependía del tamaño de la finca, aunque siempre manteniendo la misma constante: en la planta baja estaba el zaguán y la cocina con el hogar y un banco corrido de piedra; en la primera estaban las alcobas y en la última el desván sobrado.

Las dependencias ganaderas se encontraban fuera del casco urbano, por una necesidad nacida del gran número de animales, ya imposible de alojarlos dentro de las cuadras de las casas. Estas tenadas siguen el mismo estilo constructivo de las viviendas, utilizando en numerosos casos la propia roca de la ladera como cimiento.

En la parte superior se cierran con una estructura de madera que soporta las cubiertas. Las eras se disponían en bancadas y presentan la particularidad del suelo empedrado, componiendo por lo general dibujos geométricos.

Voto Vía: pacoalfonso

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