Sepúlveda, quid pro quo con el Duratón

Sepulveda (Segovia)

Compartiendo un mismo entorno, en perfecto entendimiento, prestándose mutuamente sus encantos, la bonita villa de Sepúlveda trepa hasta lo más alto entre las colinas de Somosierra y la Picota, sobre las que despliega su armónico conjunto monumental y arquitectónico; y allá más abajo, los ríos Duratón y Castilla que las horadan, crean un espectacular y sinuoso cañón de una profunda y singular belleza, conformando conjuntamente un paraje único y excepcional, siendo declarados, la villa, Monumento Histórico-Artístico en el año 1951 y las hoces del río Duratón, Parque Natural en el año 1989.

Sigilosamente se deslizan las aguas del río Duratón entre sus impresionantes paredes rocosas sobre las que despliega sus alas majestuosamente el buitre leonado, espectáculo que podemos contemplar desde numerosos lugares de la bella ciudad de Sepúlveda, donde, de igual manera, transcurre tranquila la vida, por lo que nuestra visita ha de ir acompañada del mismo espíritu que reina en el lugar, sereno y plácido.

Podemos comenzar nuestra visita en la Plaza Mayor, con soportales, en la que se encuentran los torreones del castillo con una fachada barroca adosada del siglo XVII; en la muy cercana Plaza del Trigo se encuentra el edificio del Ayuntamiento; seguir por la calle Barbacana, atravesar la Puerta del Azogue y llegar al Palacio de Sepúlveda, llamado la Casa del Moro, con una llamativa fachada plateresca, con escudos heráldicos y blasones; habiendo otros muchos destacados monumentos civiles que se nos presentan en nuestro paseo. Sepúlveda también es conocida como la Villa de las Siete Puertas, siendo otra de interés la Puerta de la Fuerza, que formando parte de la parcialmente extinta Muralla, se encuentra en las afueras de la villa.

La Iglesia de El Salvador, en la parte alta de la ciudad, detrás de la plaza Mayor, a la que se accede por una escalinata de piedra,  es del siglo XI, una joya románica, con una magnífica galería porticada de ocho arcos, de una sola nave con bóveda de cañón y ábside semicircular, con una torre exenta. La Iglesia de Nuestra Señora de la Peña, románica, del siglo XII, con pórtico del siglo XVI y un ornamentado tímpano sobre la puerta de entrada, alberga en su interior la imagen de la patrona de la villa, Nuestra Señora de la Peña, talla en madera policromada del siglo XII; y un retablo barroco del siglo XVIII. La Iglesia de los Santos Justo y Pastor, románica, de los siglos XII-XIII, con portada renacentista, declarada Monumento Nacional en 1931, se encuentra junto a la Puerta del Azogue. La Iglesia de Santiago y la Iglesia de San Bartolomé, ambas románicas, tambien son de interés.

Otro gran atractivo de esta villa de Sepúlveda es su gastronomía, donde el cordero asado despierta toda nuestra atención y el apetito, habiendo numerosos establecimientos dedicados en especial a su elaboración; por lo que no podemos irnos sin disfrutar de tan exquisito manjar. Para ello, queremos hacer mención de Casa Paulino, en la calle Barbacana, 2, que además dispone de una atractiva barra para el tapeo y unas excelentes vistas de las hoces del Duratón; al igual que el Restaurante Cristóbal, en c/Conde de Sepúlveda, 9, con decoración tipo mesón; ambos, además del cordero asado preparan buenos platos de la cocina segoviana; el Figón Zute el Mayor “Tinín”, en c/Lope Tablada, 6; y el Figón Zute el Menor. en c/José Antonio, 16, entre otros, que como figones, se dedican casi en exclusiva al cordero.

Si nuestra visita a la villa de Sepúlveda no partió desde la capital, Segovia, a tan solo 59 kms. de distancia, este ha de ser el destino siguiente, ya que se trata de una ciudad pequeña y muy atractiva, sumamente monumental, que nos ofrece una estupenda vista en alto de todo su conjunto, donde destacan sobremanera el Acueducto, la Catedral y el Alcázar, además de unas muy notables iglesias. Para ello, “Lugares con encanto. Parada y fonda” propone alojamiento en el siguiente establecimiento:

Hotel Los Linajes. c/ Doctor Velasco, 9  Segovia.

Hotel Los Linajes en Segovia

Ocupa parte de un palacio medieval del siglo XVI, reformado respetando los detalles originales, con una sencilla y bonita entrada con arco de piedra de medio punto y fachada de madera y ladrillo, en el que disponen de 62 habitaciones confortables, bien equipadas, sobrias, en un ambiente tranquilo y de silencio.

Para los amantes de la naturaleza, el senderismo o los deportes de riesgos, no hay que dejar de adentrarse en el Parque Natural de las Hoces del Duratón, al que se llega en poco tiempo desde Sepúlveda, desde donde se pueden  realizar diversas rutas.

Hoces del río Duratón. Sepúlveda (Segovia)

Foto primera vía: a.m.a

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