Montoro, lienzo sobre el Guadalquivir

Montoro (Cordoba)

Al acercarnos a la ciudad de Montoro, en la provincia de Córdoba, quedamos gratamente sorprendidos por el fascinante y pintoresco conjunto de casas blancas que se agolpan, con la torre de la iglesia como referente sobresaliendo por encima de todas. Las casas suspendidas en una empinada ladera, a modo de un bello lienzo, contemplan el curso de las aguas de río Guadalquivir a sus pies, que describe un meandro ciñendo a la ciudad en un estrecho abrazo.

Su atractivo casco urbano, de enredado trazado urbano, con calles empinadas y  de una arquitectura típica popular de casas de paredes encaladas, que motivó que en el año 1969 fuese declarado Conjunto Histórico-Artístico, tiene su centro neurálgico y monumental en la Plaza de España, donde se erige la Iglesia de San Bartolomé, que nos dió la bienvenida desde la distancia con su compacta torre cuadrada, que fué terminada en el siglo XIX, fecha muy posterior a la construcción del templo a finales del siglo XV, de estilo gótico-renacentista, y acabada en el siglo XVI, época de la que data su portada principal. En la misma plaza, está la Casa Consistorial, que ocupa el antiguo Palacio Ducal de la Casa Alba y Montoro, del siglo XVI, en el que destaca en el exterior su fachada plateresca, y en el interior, sus artesonados múdejares. En la plaza, también cabe mencionar la Casa de los Palcos.

En la angosta y vital  Plaza del Charco, se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de finales del siglo XVII, de estilo barroco, con una bonita portada exterior, y un interesante retablo barroco en el altar mayor, en su interior. En esta plaza, también podemos visitar la antigua Capilla de San Jacinto, con una bella cúpula barroca, que hoy acoge el Museo Pintor Antonio Rodriguez Luna, nativo de la ciudad. En la Plaza de Santa María de la Mota, podemos ver la Iglesia de Santa María de la Mota, del siglo XIII, el templo más antiguo de la localidad, de estilo gótico-mudéjar, que hoy alberga el Museo Arqueológico Municipal.

En nuestro paseo por las calles y plazas de la ciudad, tendremos la oportunidad de asomarnos a alguno de los miradores que hay, desde los que obtenemos unas bonitas vistas del río Guadalquivir y su entorno; al igual, que bien merece llegarnos hasta el Puente de las Doncellas ó de las Donadas, desde el que conseguimos una excelente panorámica de la ciudad de Montoro. Su obra se inició en el año 1498, cuenta con cuatro arcos de medio punto labrados en piedra, debiendo su nombre a que las mujeres del lugar donaron sus joyas y enseres para sufragar su construcción.

A la hora de elegir alojamiento, dentro de la ciudad la oferta es escasa; no obstante, “Lugares con encanto en España. Parada y fonda“, sugiere un establecimiento ubicado en la parte alta de la ciudad que facilita la tranquilidad y el descanso.

Hotel Mirador de Montoro.  Cerro La Muela.  Montoro (Córdoba).

Hotel Mirador de Montoro. Montoro (Córdoba)

Situado en lo alto de una colina, con unas excelentes vistas del río Guadalquivir y de la ciudad de Montoro, ocupa un edificio de construcción e instalaciones modernas, donde dispone de 36 habitaciones bien equipadas, exteriores, luminosas y con mobiliario de vanguardia. Jardines, piscina exterior, cafetería, amplio restaurante con vistas y aparcamiento.

De la gastronomía local, se puede mencionar los faisanes, que es una variedad de setas, las papas en coña, o los platos de caza; pero es de resaltar, que en la cocina lugareña se usa un excelente aceite de oliva de la sierra montoreña, con denominación de origen, muy a tener en cuenta; y que para disfrutar de esta, bien podríamos hacerlo tapeando en nuestro paseo o sentados a una mesa, a lo que la oferta nos resulta también escasa, pudiendo ser una buena opción el

Restaurante Belsay.  Plaza del Charco, 20  Montoro (Córdoba).

Restaurante Belsay. Montoro (Córdoba)

Ocupa un antiguo edificio en el centro de la localidad, con una decoración sencilla, en el que elaboran buenos platos de la cocina cordobesa y mediterránea; siendo destacables, el salmorejo, el rabo de toro, los platos de caza y los ibéricos; buena nota a los arroces, especialmente a la paella valenciana, con la que ha obtenido algunos premios.

No hay que olvidar el afamado mazapán de Montoro, si la ocasión y la época lo permite, y la rica miel de la Sierra.

Foto vía: panageos

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