La Casa de las Muertes en Salamanca

Casa de las Muertes

Cuatro calaveras talladas en piedra cuelgan de las dos ventanas superiores de la fachada. Elementos decorativos por los que se conoce a este edificio como la Casa de las Muertes. Sin embargo fue a principios del siglo XIX cuando, al ser asesinados los cuatro miembros de la familia que vivían en la casa, los hermanos Manzano, se le comenzó a llamar de esa manera.

Para colmo, en mayo de 1835 la dueña de la casa aparece también muerta en el pozo del patio, después de que meses antes hubiese despedido a sus criados. Con estos sucesos no es para menos que este edificio lleve tal nombre, un lugar que estuvo deshabitado por miedo durante casi todo el siglo XIX. Nadie quería comprar la casa con la fama y el mal augurio que tenía.

Podéis ver esta casa en la calle Bordadores, frente al Convento de las Úrsulas. Fue construida en el siglo XVI por el arquitecto Juan de Álava, como residencia para su familia. Dicen los entendidos que su fachada es una de las más hermosas de Salamanca dentro del estilo plateresco. Como veréis las ventanas y puertas están ricamente decoradas, y sobre el balcón hay un enorme busto del arzobispo don Alfonso Fonseca.

Hay numerosas leyendas que giran alrededor de esta casa. Entre ellas el asesinato de los hermanos Manzano, por culpa de una relación amorosa con un miembro de los Monroy, que en aquella época eran familias enfrentadas. También se cuentan las historias de de dos cuerpos sin cabeza que fueron encontrados en sus dependencias. No extraña por tanto que durante mucho tiempo nadie quisiera comprar el inmueble. Hasta llegaron a a convertir las esferas en calaveras para espantar las obsesiones.

Para colmo de muertes cercanas, en el edificio que hay frente a la casa, fallecía el 31 de diciembre de 1936 Miguel de Unamuno. Fue la casa en la que vivió a la vuelta de su exilio, el 13 de febrero de 1930, tras la dimisión del dictador Primo de Rivera. Una estatua del escritor y filósofo español puede verse en la calle.

Lo cierto es que estamos ante uno de los edificios más singulares, conocidos y hermosos de la Salamanca plateresca. Si paseáis por el centro histórico no dejéis de visitar al menos su fachada.

Foto Vía El Cuento que no es Cuento

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