Candelario, destilando naturaleza

Plaza Mayor de Candelario

A las faldas de la sierra de Candelario, con sus cumbres frecuentemente nevadas, se despliega el bonito y apacible pueblo de Candelario, ubicado a 1.126 m. de altitud, en la provincia de Salamanca, a 70 kms. de  su capital, que presenta un sencillo trazado de calles paralelas, empinadas y empedradas de adoquines, adaptadas al relieve de la ladera de la montaña, y unidas entre sí por otras perpendiculares, más cortas, recorridas por las regaderas o canalillos, por donde discurre el agua cristalina procedente de los neveros de la sierra.

Mantiene una bien conservada arquitectura popular y singular, de casas serranas condicionadas por la climatología y la antigua tradición chacinera, propias del lugar, de dos plantas, en su mayoría, de muros anchos, encalados, con zócalo, de pequeñas ventanas enrejadas, con grandes galerías de balconada de madera en la ultima planta, que servían de secadero, tejado de grandes e inclinados aleros, y su típica batipuerta, que es una puerta a media altura, colocada por delante de la puerta de entrada.

El edificio del Ayuntamiento, del siglo XIX, de bella y esbelta fachada, de tres plantas y jardín cerrado con una verja, y una hermosa escalinata en el interior; la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XIV y reedificada en el siglo XVII, de tres naves, que aúna una mezcla de estilos arquitectónicos, siendo destacable el rosetón gótico de la fachada y el artesonado mudéjar de la capilla mayor; la Ermita del Santísimo Cristo del Refugio, también llamado del Humilladero, del siglo XVIII, con porche sostenido por cuatro columnas a la entrada, y un importante retablo de madera del Cristo, en su interior, constituyen sus monumentos destacables. La ermita se encuentra en la Plaza del Humilladero, a la entrada del pueblo, delante de la que se encuentra una cruz, que conforman la estampa más conocida de la localidad. Todo ello, le ha valido para ser declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1975.

Pero son sus fuentes las que le confieren carácter y personalidad a este bonito pueblo de Candelario, existiendo una en cada una de las tres antiguas entradas a la villa, y otras muchas, hasta el número de once,  que podemos encontrar en cualquier rincón, en nuestro agradable paseo por sus calles, siempre acompañado del rumor del agua que fluye de prisa por doquier, siendo muy recomendable, además, hacer alguna paradita para disfrutar de un buen refrigerio con una tapita de algunos de los exquisitos productos de su buena industria chacinera.

Un buen número de bares y tabernas se nos prestan para ello, pudiendo reseñar entre ellos, e incluso para sentarnos a una buena mesa, Casa Tolo, calle Enrique Fraile, 4, antigua taberna, de cocina tradicional, rústico, que cuenta con una curiosa barra donde lavan la vajilla con el agua que baja directamente de la sierra; Mesón La Romana, calle Núñez Losada, 4, antigua fábrica de embutidos, paredes de piedra, ambiente íntimo, cocina micológica, tradicional y carnes a la brasa; Restaurante Artesa, calle Mayor, 57, que pertenece al Hotel Centro Rural Artesa, cocina tradicional con toque de modernidad.

A la hora del alojamiento, proponemos un establecimiento con mucho encanto, que reúne todos los componentes característicos del lugar donde nos encontramos, en sintonía con el mismo.

Hotel Posada Real La Casa de la Sal.  calle de la Fuente de Perales, 1   Candelario (Salamanca)

Hotel Posada Real La Casa de la Sal Candelario

Ocupa un edificio del siglo XVIII, que fue antigua fábrica de embutidos, protegido como parte que forma del conjunto histórico artístico de Candelario; rehabilitado con gusto, contemplando y respetando sus elementos originales, con un bonito patio interior de suelo de granito y con una fuente que acompasa la tranquilidad de la estancia con el relajante sonido del agua. Cuenta con 10 habitaciones bien equipadas, con decoración rústica y minimalista, mobiliario enyesado en blanco y ambiente luminoso y cálido. Sala de estar, cafetería, restaurante y tienda completan las dependencias.

Los bellos paisajes del contorno invitan a adentrarse en estos parajes, donde abundan los castaños, robledos, abedules y pinares; ríos, arroyos y lagunas, declarados por la Unesco, Reserva de la Biosfera.

Foto vía: Candelariopina

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