Excursión a la isla de Cabrera

Cabrera y su faro

El Parque Nacional marítimo-terrestre de Cabrera es un paraíso que se encuentra a tan solo unos kilómetros al sur de Mallorca.

Al tratarse de un espacio protegido y vigilado, no es posible pernoctar en la isla, ni pescar y solamente se puede fondear con un permiso de las autoridades. Sin embargo, sí se puede visitar esta fantástica isla con alguna de las excursiones de un día a bordo de los barcos que zarpan a diario desde el puerto de la Colonia de Sant Jordi.

En una hora estaremos atracando en el pequeño puerto de la isla, un lugar donde apenas se levantan unos pocos edificios: las viejas casas de los pescadores, la cantina del puerto, el puesto de la guardia civil y, algo más allá, el viejo castillo en ruinas y un cementerio rodeado de leyendas donde solo hay dos tumbas.

Un día en Cabrera da para mucho: podemos bañarnos en sus cristalinas aguas o bien recorrer sus caminos (entonces nos daremos cuenta de que no es tan pequeña como parece).

En la oficina de información del parque podemos conseguir un mapa, visitar el museo natural del parque y acercarnos al monumento de los prisioneros franceses y conocer su terrible historia. En todo momento estaremos escoltados por las pequeñas y simpáticas lagartijas negras de cola larga y brillante que pueblan los caminos de la isla y que, sin temor alguno, acuden a nuestros pies a comerse las migajas que caen de nuestro bocadillo a la hora de la merienda.

Si tenemos ganas de caminar podemos llegar al extremo sur de la isla y alcanzar uno de los faros más espectaculares de Baleares, el de N´Ensiola, construido sobre una pequeña península en el año 1870 y muy característico por su pintura exterior con rombos rojos. Desde lo alto se contempla una vista increíble del sur de Cabrera y los islotes cercanos. Una mirada al Mediterráneo más puro.

Al caer el sol se acaba nuestro tiempo en la isla pero, antes de volver a Mallorca, el barco hace una parada en uno de los lugares más emblemáticos y espectaculares de Cabrera: Sa Cova Blava (la cueva Azul), donde podremos darnos un último chapuzón en unas aguas que, por un extraño efecto natural, parece estar iluminada desde el fondo con un azul intenso.

Sobre todo si estáis en Mallorca os será muy fácil llegar a Cabrera. También desde Ibiza, llegando en barco hasta Palma, y de ahí al archipiélago. Lo que está claro es que se trata de un lugar que no se puede dejar de visitar.

Foto vía: farsdebalears.org

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