La Cibeles, estampa emblemática de Madrid

Estatua de la Cibeles, en Madrid

Son muchos los monumentos de Madrid que forman parte del imaginario colectivo y turístico que identifica a la ciudad. La Plaza de la Cibeles es sin duda uno de ellos, aunque en los últimos años, la conversión de la estatua que le da nombre en “diosa” de los aficionados madridistas la haya hecho también muy conocida en el ámbito futbolero (y le haya costado, añadimos, algún que otro disgusto, desde mutilaciones hasta pintura de color fosforescente).

Junto a la Puerta de Alcalá, el Oso y el Madroño o el Palacio Real, es uno de los monumentos más repetidos en postales y fotografías.

Historia de la Cibeles

Hagamos un repaso por la historia de la que constituye una de las estampas más reconocibles de la capital: la de la estatua y fuente de la Cibeles.

La web Madrid Histórico nos ofrece las principales claves: la Plaza de la Cibeles fue trazada durante el reinado de Carlos III como parte de las obras de ordenación del Paseo del Prado. El proyecto pretendía crear un espacio limitado en los extremos por dos fuentes dedicadas a los dioses mitológicos Cibeles y Neptuno, completado en el centro por otra en honor a Apolo.

Fue Ventura Rodríguez el encargado del diseño de las tres fuentes, incluida la Cibeles, cuyo proyecto y presupuesto fue presentado en marzo de 1776. Una vez aprobado el proyecto, las obras comenzaron en 1780, encargándose de su realización los escultores Francisco Gutiérrez y Roberto Michel, así como el adornista Miguel Ximénez. Fueron terminadas en 1792.

Esculpida en mármol de Montesclaros, consiste en un gran pilono circular sobre el que se sitúan unas rocas que hacen de soporte al carro de la diosa, tirado por dos leones. Sentada en el carro aparece la diosa Cibeles, quien sostiene en la mano derecha el cetro como símbolo del poder universal y las llaves de la ciudad en la izquierda.

Un detalle curioso es que la fuente contó hasta mediados del siglo XIX con las figuras de un dragón y un oso, de cuya cabeza salían dos surtidores de agua potable. Esta ornamentación no ha perdurado. Otra vicisitud de su historia es el cambio de emplazamiento, puesto que en un principio se encontraba a la entrada del Paseo de Recoletos, mirando hacia Neptuno. Allí estuvo Cibeles hasta que en 1895, con motivo de la ordenación de la glorieta de Emilio Castelar, fue trasladada a su emplazamiento actual.

Cibeles desde el Ayuntamiento

La Cibeles desde el Ayuntamiento

Comentábamos al principio de este artículo que su conversión en “diosa futbolera” ha ocasionado a la fuente distintos desperfectos en los últimos años. Sin embargo, no se trata de algo nuevo, puesto que a lo largo del tiempo ha sido dañada en distintas ocasiones: en 1841 fue robado el cañón de bronce que asomaba por la boca del oso; en 1931 fue arrancada su mano izquierda, y posteriormente, durante la Guerra Civil, tuvo que ser protegida mediante una compleja obra de ingeniería, puesto que durante un bombardeo quedó muy dañada en su brazo derecho, nariz, así como en el morro de uno de los leones que la acompañan.

MÁS INFORMACIÓN PRÁCTICA

 

Foto principal vía: Wikimedia

Tags: , , ,

Imprimir


También te interesará...

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top