Terra Chá, en Lugo, reserva de la biosfera

Capilla de San Alberto S._Breixo_de_Parga,_Guitiriz

Dicen de Galicia que es el país de los mil ríos y del millón de vacas. También de incontables montañas. Las montañas gallegas no ganarían ninguna competición de altura: son pequeñas, de perfil suave. Pero se cuentan por millares. Sierras, colinas, oteros, cuestas…dominan el paisaje, ejerciendo un ancestral señorío. Por eso se tiene una impresión tan extraña cuando se pasa del Bierzo y se llega a la Meseta. Y por eso resulta tan curioso visitar la Terra Chá.

Por encima de la ciudad de Lugo comienza la comarca de la Terra Chá, cuyo límite superior es ya fronterizo con el sur de las comarcas cantábricas de Galicia. Los nueve concellos que la engloban (Abadín, Begonte, Castro de Rei, Cospeito, Guitiriz, Muras, A Patoriza, Vilalba e Xermade) conforman gozosos ecosistemas de gran riqueza natural. No en vano la comarca, junto con la zona alta del Miño, fue declarada (diciembre de 2002) Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Cabe matizar lo dicho en el primer párrafo. Al norte de la comarca, la más grande de Galicia, el terreno deviene montañoso, con sierras gallegas tan conocidas como la del Xistral. Por lo tanto, tierra “llana” o “plana” lo es solamente en su centro e incluso así diferentes elevaciones naturales, donde antaño se ubicaron los castros, rompen toda supuesta monotonía.

Porque la comarca es fértil en restos del pasado. Por un lado, vestigios megalíticos y rupestres en distintos puntos del ayuntamiento de Abadín y de Guitiriz, o las mámoas de los montes de la Valiña, Lagostelle o los Vilares. Por otra, restos de la cultura castrexa que se extienden por lo ancho y largo de los nueve ayuntaminetos.

Pues si hemos dicho en más de una ocasión que todo concello gallego conserva la memoria de un buen número de antiguos asentamientos prerromanos, en la Terra Chá esa memoria se agranda de manera inconmensurable. Sólo en Vilalba, la capital comarcal, superan la decena. Y en Castro de Rei se halla, por cierto, uno de los más significativos de la provincia, el de Viladonga, descubierto cuando en 1911 un campesino encontró un torques de oro enredado en su arado.

Castro de Rei

Castro de Rei

Si la naturaleza es deliciosa (húmedos bosques, pequeños ríos que engordan la cuenca del Miño, turberas…), si la prehistoria pervive en castros y piedras, tampoco falta un patrimonio en forma de torres medievales o castillos como el de Pobra de Parga (Guitiriz) o iglesias como la que véis en la foto primera.

Desde Vilalba, concello que también tiene su castillo (convertido hoy en Parador Nacional) y varios pazos e interesantes casonas y que además es atravesado por el Camino Norte de peregrinación a Santiago, las excursiones posibles son muy numerosas: se puede visitar la fervenza del río Arnela, seguir la ruta por los Siete Molinos del río Escadebas o, sencillamente, disfrutar de los úlimos reductos de la Galicia bonita, de la Galicia de siempre.

Y si quieres saber más sobre la provincia, leénos aquí… artículos sobre Lugo

Foto 1 de Luis Lusco

Tags: ,

Imprimir


Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top