San Isidro labrador, patrón de Madrid

San Isidro Labrador

Madrid, en cuanto a capital de un Estado, siempre tendrá gente y formas de vida un tanto anónimas y peculiares que quizás nos hagan pensar que es una ciudad sin personalidad, tan sólo un lugar donde se centraliza y mezcla todo dejando en sus calles un popurrí de tradiciones y costumbres no comunes entre ellos.

Pero más allá de capital, Madrid también tiene su historia y tradiciones propias, un carácter que quizás no se aprecie a primera vista pero sí a posteriori, cuando uno intenta sentir la ciudad en su esencia. Así, hoy hablaremos de uno de los símbolos de Madrid, una figura que nos enseña las propias formas de ser del madrileño. Esta figura es San Isidro, el santo labrador, patrón de Madrid.

Y como conocer el carácter propio de la ciudad que visitamos es parte imprescindible para entender lo que nos rodea en ella, en este post hablaremos del santo labrador.

Algunos datos de San Isidro Labrador

El patrón de Madrid se corresponde con el ambiente agrícola de la villa allá por el siglo XIII. San Isidro, en sus tiempos, era un campesino piadoso y poco ilustrado a quien sus compañeros debían tratar de “beatón” porque tenía la costumbre de rezar todo el día. En consecuencia con esto, no era muy apreciado entre las gentes de labor pues se decía que lo que se le iba en rezar le hacía descuidar su trabajo. No obstante, la imagen que se le tiene de él, las figuras que representan a San Isidro normalmente lo presentan de rodillas en actitud de orar, mientras al fondo dos ángeles empujan por él un arado.

Isidro se tuvo que mudar a la comarca de Uceda, donde se casó con María Toribia y donde a causa de su hijo Illán protagonizó el milagro del pozo. El padre rescató al hijo de una muerte segura: el chico había caído a un pozo, e Isidro, con sus rezos, consiguió que el agua subiera con el niño dentro para que así pudiera ser rescatado.

Isidro falleció en el año 1172 siendo enterrado en la iglesia de San Andrés. Fue en esa iglesia donde se le levantó una capilla en homenaje por parte del rey Alfonso VI por su “ayuda divina” en la batalla de las Navas de Tolosa. Allí se colocó el arca mosaica con los restos del cuerpo incorrupto de Isidro.Precisamente la fiesta de San Isidro se celebra el 15 de mayo porque se cree que fue en este día cuando sus restos incorruptos fueron trasladados al arca.

Casi 400 años más tarde fue beatificado, en 1619, y su canonización publicada en el año 1720 bajo el papado de Benedicto XIII.

Durante todos estos años y posteriores, se pensó que el cuerpo del santo tenía poderes curativos, y así se veneró sobre todo en Madrid, especialmente, en la familia real. En el propio arca mosaica se revelan gráficamente cinco milagros originales que hizo en vida, aunque también se le atribuyen otros milagros post-mortem.

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