En el avión que me trasladaba a Santander, en uno de los folletos de la compañía, se podía leer: “Santander, la perla del Cantábrico”. Siempre suele resultar que las publicidades turísticas te vendan la moto con que la ciudad que vas a visitar es la más hermosa del mundo, que si su encanto te cautivará, sus playas, su ambiente, etc, etc… y luego, a la hora de la verdad, en algunas ocasiones, todo sea bastante más exagerado de lo que te anunciaron. Pero en este caso, la sensación que me produjo Santander, fue la contraria: creo que el folleto turístico se quedó corto al llamarla simplemente la perla del Cantábrico.

Santander es más que un lugar con encanto, Santander es más que sus playas del Sardinero, sus miradores, sus monumentos, su ambiente. Santander es una delicia desde el mar, desde sus plazas, pasear por sus calles marineras, sentarnos en las terrazas de sus playas y contemplar el puerto, la bahía, las casas tan típicas de esta zona del norte peninsular, con sus galerías, sus tejados. Santander es ese recuerdo maravilloso que siempre, en cualquier conversación, sacamos a la luz cuando queremos recomendar a nuestros amigos un viaje placentero.
Perdernos en los Jardines de Pereda, una extensión preciosa de cedros y estatuas de los nombres más significativos de la ciudad, sentarnos en las terrazas de la Plaza Pombo, con su templete en el centro, o el edificio del Club de Regatas, o la luz tan clara y diáfana que la atraviesa hasta acariciar la Iglesia de Santa Lucía. Tomar las bonitas calles del casco antiguo, tan recoletas, tan blancas, donde el sabor marinero tiene un encanto especial, y los puestos tradicionales nos asaltan. Llegar a la Plaza Porticada, como una Plaza de España madrileña pero en pequeñito, con majestuosos edificios rodeándonos en corro, auténtico lugar de paso de todos los santanderinos.
Y sentir la presencia del mar, ya tan cerca, junto al edificio de Correos, o la Iglesia del Cristo, desde donde podemos ya tocar casi la sombra de la Catedral, un precioso edificio emplazado sobre unas grandes escalinatas, de aspecto blanco, allí colgado en el horizonte, vislumbrando el azul del Cantábrico en uno de sus rincones. Pero antes de sucumbir al canto de sirena de las playas, acercarnos a la Plaza del Ayuntamiento, otro soberbio edificio, de estilo barroco, en la ciudad, donde, como en tiempos de Carlos V, nunca parece ponerse el sol en sus fachadas. Comercios cerca del Museo Municipal de Bellas Artes, paseo habitual de los habitantes de esta bella ciudad.

Ahora sí, ahora ya no podemos resistirnos al encanto de uno de los Paseos Marítimos más bonitos de los que recuerdo. La vista del mismo, desde el Palacete del Embarcadero, es preciosa, donde rompen las olas con mayor bravura, saludándonos con efusividad. En nuestro paseo, abrazados por el mar, el Muelle de Calderón y el Club Marítimo. Nos detenemos unos instantes en el Palacio de Festivales, lugar de esxposiciones y conciertos de la ciudad, un maravilloso edificio modernista al pie de la playa. Las casas que rodean el Paseo son encantadoras, una belleza de galerías y ventanales, blancas, en donde se refleja el estallido del mar en la lejanía.
Y de las playas de Santander podríamos estar hablando hasta que nos hicieran callar. Grandes y pequeñas, abarrotadas y casi desiertas, tradicionales y menos conocidas. La Playa del Camello, frente al Gran Casino y los Jardines de San Roque. Y cómo no, la famosa Playa del Sardinero, una playa preciosa vista desde el propio Paseo Marítimo, playa de fina arena, dividida por los Jardines de Piquio. Un lugar encantador, donde el clima en verano nos invita a tomar el sol o sentarnos en sus terrazas con un gusto exquisito.
Es por eso que pienso que Santander, sencillamente, no sólo es la perla del Cantábrico. Vosotros diréis…
Cómo llegar
El aeropuerto de Santander se encuentra a 5 kilómetros de la ciudad. Cada media hora desde el aeropuerto, parten autobuses hasta Santander.
Santander cuenta con dos estaciones de tren. Una de ellas, enlaza la ciudad con Madrid y otros puntos de España, y la otra se encarga de conectar Cantabria con el norte de España. Aquí podéis encontrar vuestro viaje en tren a Santander.
Aquí podéis consultar vuestro viaje a Santander en autobús, y aquí podéis realizar vuestra ruta en coche hasta la ciudad. También podeis consultar la relación de vuelos.
En cuanto a hoteles Santander presenta una gran oferta, así que no dejes de visitarla.