Sitges, la Playa de Oro del Mediterraneo

Sitges

Ahora que se acerca el verano muchos os decidiréis por un turismo de playa, aprovechando el descanso que produce tumbarse al sol, un buen chapuzón, y cómo no, cenar relajadamente al abrigo de un lugar especial para vivir la noche, ya sea en la tranquilidad de un paseo nocturno o en el arrebato que nos esperan en las fiesteras altas horas de la madrugada.

Todos estos condicionantes los reúne una ciudad como Sitges, tan de sobra conocida por su ambiente turístico. Vamos a visitarla y acercaros a sus encantos tan particulares.

Sitges se encuentra situada en la misma costa de la comarca del Garraf, en la provincia de Barcelona. La romana Subur fue la cuna del enclave, aunque la ciudad surgió como tal en el siglo XI al amparo de su castillo medieval. A sólo 36 kilómetros de Barcelona, es la zona de mayor turismo de la región, pues concentra hasta tres puertos deportivos, el de Aiguadolç, el de Garraf y el de Ginesta, además de campos de golf y otros servicios deportivos. El ambiente tanto de día como de noche es muy bullicioso, lúdico y comercial.

La visita a Sitges la comenzamos en la Punta, una pequeña colina que se levanta detrás de la playa y en la que se instaló originariamente la población. Es esa zona la que conserva aún la mayor parte del interés monumental e histórico de la ciudad. El castillo medieval que allí se levantaba fue derruido en el siglo XIX para construir la Casa de la Vila, una edificación neogótica de 1889 que es la actual sede del Ayuntamiento. Casi en la línea de mar se encuentra la Iglesia de Sant Bartolomeu i Santa Tecla. La fachada principal del templo está dirigida hacia el interior de la villa, y en ella destacan las dos torres del campanario que flanquean la puerta principal.

Muy cerca de la Punta está el Palacio modernista del Museu Maricel, que fue hospital durante la Edad Media. De su arquitectura original se han conservado algunas ventanas góticas. En el interior se exponen colecciones artísticas y decorativas, desde esculturas románicas y góticas, retablos y frescos, hasta pinturas contemporáneas y porcelanas, vidrios y mobiliario. Una ampliación de las dependencias de este centro se sitúa ante la Playa de Sant Sebastiá, al oeste de la Punta, en el denominado Maricel de la Terra.

Otro de los museos de Sitges es el Cau Ferrat, construido en 1893 sobre antiguas casas de pescadores a iniciativa del pintor modernista Santiago Rusiñol, que fijó en él su residencia. Además de una rica colección de hierros forjados y cerámica, alberga una interesante pinacoteca con obras del propio Rusiñol y sus contemporáneos. Tampoco dejéis de visitar el Museu Romantic de Can Llopis, con su famosa y fabulosa colección Lola Anglada de muñecas europeas de los siglos XVII al XIX.

Iglesia de Sant Bartolomeu i Santa Tecla

Y si después de la visita a la ciudad queréis acercaros a las playas de Sitges, os puedo decir que tenéis 15 oportunidades distintas, pues éste es el número de playas con que cuenta la ciudad. Playas de fina arena a lo largo de 4 kilómetros de costas, todas ellas catalogadas con la bandera azul con la que la Unión Europea distingue a las mejores playas del país. La Playa de Terramar, o la de la Ribera, la Fragata, todas ellas en el Paseo Marítimo, con preciosas calas, lugares de ensueño para la práctica del submarinismo, o un pequeño paseo por la orilla o en hidrobicicleta sobre el mar. La preciosa Playa de San Sebastián, tras la Iglesia de Sant Bartolomeu, un maravilloso rincón de historia y ocio. Por todo esto y más, Sitges es conocida como la Playa de Oro del Mediterráneo.

Para visitar Sitges nada mejor que en la época estival. En junio tiene lugar el Festival Internacional de Teatro, al que concurren compañías de diversas partes del mundo y en el que se pueden contemplar las más recientes tendencias artísticas. Pero Sitges no sólo es fiesta en verano. Los Carnavales de febrero son sumamente conocidos, con sus concursos de disfraces y la alegría que envuelve la población. Durante la semana de Carnaval se celebra el curioso Rally Internacional Barcelona-Sitges, en el que participan numerosos coches antiguos cuyos ocupantes se visten con los trajes adecuados a la época a la que pertenece el automóvil.

La Fiesta del Corpus en mayo recubre las calles de Sitges con bellísimas alfombras de flores que marcan el recorrido de la procesión. El 13 de enero es el día del xató, una ensalada compuesta por escarola, pescados en salazón y una salsa especial, organizándose concursos de maestros xatonaires. En otoño se celebra el renombrado Festival Internacional de Cine de Catalunya.

Cómo llegar

El Aeropuerto del Pratde Barcelona se encuentra a 20 kilómetros de Sitges. Desde la terminal podemos tomar un tren o alquilar un coche para llegar a la ciudad.

Si queréis un viaje curioso, en Barcelona podéis tomar un barco que en un mini crucero os puede llevar hasta el Puerto de Aiguadolç de Sitges.

Cada 20 minutos también pasan por Sitges trenes que van y vienen de Barcelona y del aeropuerto del Prat.

En autobús, la empresa Mon-bus ofrece una línea regular entre Sitges y Barcelona.

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