Sevilla, el Barrio de Santa Cruz

Callejón del Agua

Embrujo, leyendas, silencio, agua… La emoción del Barrio de Santa Cruz lleva consigo el recuerdo del misterio, la sensación de recorrer el olvido de los siglos bajo el manto de una gota de agua. Sevilla esconde este barrio como una madre cuida a la niña de sus ojos. Callejuelas en donde el colorido y el silencio se dan la mano en el atardecer del tiempo. Patios cuajados de flores, fuentes con aroma intenso a azahar, sombras, almenas que cruzan la silente procesión de los pasos. Perderos en el Barrio de Santa Cruz, y dejad que la magia os envuelva.

Plaza Virgen de los Reyes. Si queréis sentir Sevilla, sentaros en el Restaurante el Giraldillo. Allí, la plaza cruza los sentidos, con su fuente-farola y la tertulia en la que parecen estar eternamente las figuras de la Catedral, la Giralda, el Palacio Episcopal y el Convento de la Encarnación.

Desde allí tomamos la calle Mateos Gago, donde el saludo de la Giralda resulta precioso. Salimos a la Plaza de la Alianza, rodeando la muralla del Alcázar, para llegar a la Plaza de Doña Elvira, donde se encuentra la casa de Doña Inés de Ulloa, el amor de Don Juan Tenorio, hoy sede del Restaurante Doña Elvira.

Los naranjos de la Plaza nos llevan a la calle Gloria. Pararos allí a tapear en la Casa Carmelo, una de las más típicas de Sevilla. El corazón de Santa Cruz late en la Plaza de los Venerables. Plaza muy animada, donde el sol penetra con rotundidad, cuenta la leyenda que es lugar que vio nacer a Don Juan Tenorio, precisamente donde hoy se halla el Restaurante Santa Cruz. Se puede visitar la casa, con su patio andaluz y el canto alegre de una fuente.

Llegamos así a una de las calles que más me emocionan de todas las que haya podido visitar nunca, el Callejón del Agua. Es una estrecha calle, siendo uno de sus laterales la muralla y los Reales Alcazáres. Si lográis encontrar el silencio, lograréis oir el tintineo del agua al fondo, muy suave, un placer para los sentidos. Al atardecer, es una delicia pasear por esta calle, viendo como el sol va dorando la piedra de las almenas.

Callejón en Santa Cruz

Del Callejón del Agua pasamos a otra calle inolvidable, la de la Pimienta. En ella vivió la actriz de teatro María Guerrero. En ella vemos numerosas casas tradicionales, de típico patio andaluz. De allí pasamos a la Plaza de Santa Cruz, que aloja los restos del pintor sevillano Murillo.

Muy cerquita ya sentimos la fragancia de los Jardines de Murillo, desde donde podemos acercarnos, después de un paseo relajante y tranquilo, a la placita Susona, desde la que tenemos que volver al encanto cautivador de la Plaza de Doña Elvira o el Callejón del Agua.

No podemos olvidar el Callejón de la Judería y su Patio de las Banderas, rodeando el Palacio Real y las murallas. Allí nos acercaremos a la Plaza del Triunfo, con el precioso monumento a la Inmaculada y el antiguo Archivo de Indias. Desde allí observamos la Puerta de León, entrada a los Reales Alcázares, para encontrarnos con la Catedral y la Plaza Virgen de los Reyes.

El Barrio de Santa Cruz es uno de los lugares más mágicos y nostálgicos de Sevilla. Yo os aconsejo recorrerlo a la caída de la tarde, en un paseo tranquilo, que os lleve a ver cómo el atardecer juguetea entre las piedras y las murallas. Será una preciosa persecución solar de siglos y leyendas.

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