La Mezquita de Córdoba

Mezquita de Córdoba tras el puente romano

Córdoba, romana y mora, el embrujo persuasivo de unos ojos negros en la Judería. Córdoba califal y Medina Azahara, Córdoba musulmana de los omeyas, la que se baña y se peina con el llanto de la luna en el Guadalquivir. Córdoba la vieja sultana, maravilla de maravillas. No hay nada mejor ni más seductor que una noche cordobesa, derramando la joya del atardecer en los balcones de la memoria. Hoy os invitamos a sentir la sensualidad de la Mezquita de Córdoba. No os lo perdáis, por Alá

Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la mayor Mezquita del mundo tras la Kaaba de La Meca. Imaginaos entonces la importancia y el embeleso que los árabes, hombres de grandísima sensibilidad, sentían por esta ciudad.

Posee una extensión de 24.000 metros cuadrados, y fue levantada sobre el lugar que ocupaba la basílica cristiana de San Vicente. Abderramán I compró el templo original a los cristianos por 100.000 dinares. Su aspecto de fortaleza y su cabecera, que curiosamente no está dirigida hacia La Meca, sino hacia el sur, forman un complejo grandioso.

Se construyó entre los años 780 y 785, ampliándose en el 852 y 990, ésta última con Almanzor. Durante las fases de construcción, todos los grandes mandatarios mundiales enviaban presentes para adornar tan fastuosa obra, ya que, era de sobra conocida en todo el orbe. A la caída de la ciudad, los cristianos, sobrecogidos ante tanta belleza arquitectónica, dieron la orden de no derribarla en 1236. Pese a todo, en 1523, el Cabildo general ordenó destruir parcialmente el interior para que se construyera la Catedral católica.

En la fachada norte se abre la puerta del Perdón, junto al Alminar o torre campanario, del 788. Desde 1664 culmina esta torre una estatua del arcángel San Rafael. En esta misma fachada está la puerta del Caño Gordo. En la fachada este se abren las puertas de Santa Catalina y del Sagrario, y en la fachada oeste las de la Leche, los Deanes, San Esteban, San Miguel y Palacio. La puerta de San Esteban es la más antigua de todas las que dan acceso al templo, correspondiente a la mezquita original de Abderramán I.

Interior de la Mezquita

Por la puerta del Perdón podéis acceder al maravilloso Patio de los Naranjos. El nombre del patio hace referencia a los árboles que lo adornan desde la Reconquista, pues los árabes tenían allí cipreses, laureles y olivos. La galería porticada que rodea al patio fue el escenario en el que daba clases Averroes. Desde este patio se accede al interior del templo por la puertas de las Palmas o arco de las Banderas.

En el interior no caben las palabras, sólo las exclamaciones de asombro. Un asombroso bosque con casi un millar de columnas en las que se apoyan arcos de herradura con piedra blanca y roja. El mihrab, lugar donde se exponía originalmente el Corán y punto de referencia de los fieles durante sus oraciones, se sitúa en el muro sur, junto a la capilla del Cardenal y del Tesoro. Está cubierto por una preciosa cúpula de mármol.

En medio del templo musulmán se levanta la catedral cristiana del siglo XVI. Su altura es superior a la de la mezquita, aunque sólo consta de una nave. La madera de la sillería se trajo expresamente desde Santo Domingo. Junto a la Mezquita se halla el Palacio Episcopal, el Hospital de San Sebastián y el Alcázar de los Reyes Cristianos, que conserva aún la torre del Homenaje.

No os demoréis más una visita a esta belleza incomparable. Córdoba en sí misma lo merece. En futuras ocasiones nos perderemos por la Judería hasta llegar al Zoco, llegaremos a los pies del Cristo de los Faroles, justo cuando el anochecer marca la hora en la que Córdoba os envuelve en el encanto de los misterios y las leyendas. Vale la pena…

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  1. TURURÜ dice:

    OJU COMO ME PONEN LOS CORDOBESES UMMM oju oju

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