Paseo por el centro histórico de Orense

Catedral de Orense

Siempre me ha gustado pasear por los cascos históricos antiguos y empedrados. Se siente algo distinto, especial, encantador. Es como si volvieras a vivir la esencia de algunos siglos atrás, recorriendo historias y leyendas que han quedado impregnadas en la cintura de las piedras. Uno de esos lugares que procuro visitar de vez en cuando es el maravilloso centro histórico de Orense.

Orense tiene ese halo especial y mágico que todas las ciudades gallegas desprenden. Es una ciudad distinta, moderna en el Ensanche y vieja y romántica en torno a la Catedral y la Praza Maior. Hoy, si queréis, callejeamos alrededor del primer templo de la ciudad, empezando en la Alameda, un lugar céntrico, muy concurrido, donde podemos visitar el mercado de abastos y tomar rumbo a las Burgas.

Las Burgas son unas famosas fuentes termales, de época romana, que aún hoy siguen sirviendo para dar calor a muchos hogares cercanos. Hay una placa en ella que nos dice que salen unos 300 litros de agua por minuto a 67 grados centígrados.

Llegamos ahora a la Praza Maior, donde se levanta la figura del Ayuntamiento. Típica y preciosa plaza gallega, con sus soportales que nos guarecerán de la posible lluvia que tanto cae en esta zona, pero con qué belleza lo hace. Una gran escalinata precede al magnífico conjunto de la Iglesia de Santa María Madre, y a su lado el Museo Arqueológico y el Palacio Episcopal. Fijaros en la torre medieval de este último edificio.

A un lado de Santa María se encuentra la Plaza de la Magdalena, una plaza recoleta que a mí particularmente me encanta, tan nostálgica con su cruceiro del siglo XVIII, o la Plaza del Trigo, con una bella fuente en el centro. Y desde aquí ya somos capaces de ver las primeras sombras de la Catedral, su torre del reloj, su maravillosa portada.

Praza Maior de Orense

Hay que pararse un buen espacio de tiempo en la Catedral de San Martiño, construida entre los siglos XII y XIII, con su pórtico del Paraíso, una interpretación del maravilloso Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. De su interior nos quedaríamos con el retablo de la Capilla Mayor, un sepulcro de un obispo desconocido o la capilla del Santo Cristo.

En esta Capilla podemos ver uno de los crucificados que, a mí particularmente, más me han impresionado de todos los que he visto nunca. Es una obra del siglo XV, traída por Pedro Mariño desde Fisterra. También debéis visitar el Museo Catedralicio, que si bien no contiene una gran colección, son piezas de muchísimo valor.

A la salida tomaremos la Rúa Lepanto, donde se halla el Museo Municipal, pasando por la plaza do Ferro, otra plaza de soportales y fuente, llegando hasta la Iglesia de Santo Domingo. Aquí callejearemos dejándonos embaucar por el encanto mágico de las calles, como la rúa de San Miguel o la plaza del Cid, así como por el bellísimo pasadizo de la casa de María Andrea.

Podemos pasar por la Iglesia de Santa Eufemia y la casa de la Corona, cerca aún de la Praza Maior, una antigua prisión de clérigos de 1719. A nuestro paso se nos abren la rúa del Padre Xerónimo Feijóo y su Iglesia de la Santísima Trinidad, así como los Jardines del Cossío o la capilla de los Santos Cosme y Damián.

Para terminar la visita al centro histórico de Orense merece la pena acercarnos al Convento de San Francisco, desde donde podemos contemplar una buena vista de la parte antigua de la ciudad. En su interior nos quedamos con el claustro del siglo XIV, dicen que uno de los mejores de su género en Galicia.

Y es que Orense y su centro histórico no dejará de sorprenderos. Yo, como os decía, procuro en la medida que puedo acercarme y callejear en su pasado, al abrigo de sus piedras, y vivir la esencia de sus historias y leyendas. Orense es un rincón perpetuo para el recuerdo. No os lo perdáis.

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