Montblanc, una sorpresa en Tarragona

Muralla de Montblanc

Situado a orillas del río Francolí, Montblanc tiene un especial aspecto medieval que es realzado por sus impresionantes murallas. En realidad es un punto idóneo para visitar las más importantes abadías cistercienses de Cataluña, a saber, Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges, pero más allá de ello, es un pueblo que por méritos propios es bonito visitar.

Enmarcada en una historia donde muchos reyes tenían una residencia en Montblanc, podemos visitar la villa en torno al 23 de abril, día de san Jorge (más conocido como Sant Jordi) y disfrutar de la semana medieval que se celebra en el pueblo. Las calles son escenario de la leyenda sel santo en su lucha con el dragón y los trajes rememoran la época de las Cortes Catalanas, es decir, hacía 1414.

Podemos comenzar la visita por la muralla, lo más espectacular del municipio. De época medieval, fue iniciada en 1367 con el objetivo de proteger la población de los ataques exteriores. El perímetro amurallado tiene unos 1.500 metros de longitud y una media de 4,20 metros de altura y 1,5 metros de grosor, casi nada.

Al recinto que protegían las murallas, el pueblo, se accedía a través de cuatro puertas, dos de las cuales han llegado hasta hoy día. Son el portal de Bové y el portal de Sant Jordi, abiertos en el lado este y oeste de la ciudad respectivamente.

Otro atractivo turístico de Montblanc es la iglesia de Santa María, que se levanta casi en el centro de la población y fue construida entre los siglos XIV y XV con un estilo gótico. La puerta principal del templo, que sustituye a una puerta gótica anterior se abre, ya desde el siglo XVII en un lateral. Su estructura, aunque de estilo renacentista, tiene una ejecución barroca. En el interior el templo podremos disfrutar de la imagen de Santa María, talla en madera policroma del siglo XVI y un retablo de estilo gótico. El órgano barroco se sitúa sobre la puerta de entrada a la iglesia.

En Montblanc también podremos visitar la plaza mayor, con estructura irregular y parcialmente porticada y desde el cual se ve la “Casa de la Vila” y la “Casa del Desclergues”, las dos de estilo gótico. Próximo a esta última casa podremos ver el Palacio Real, de estilo gótico y construido para que albergase reyes.

En fin, Montblanc significa toda una experiencia medieval que no dejará indiferente a nadie.

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