El calçot, fiesta gastronómica en Cataluña

Calçotada

Entre los meses de enero y abril, si pasáis por la pequeña ciudad catalana de Valls, no os extrañéis si todas las casas huelen a leña. En todas ellas se quema el típico calçot, una planta muy tradicional en Cataluña, blanca y dulce. Se suele colocar en la parrilla, hasta que se pone negra, y de ahí, todos pasan a celebrar las típicas calçotadas.

Esta fiesta gastronómica se lleva celebrando en la provincia de Tarragona desde hace más de cien años. Las más famosas calçotadas tienen lugar el último domingo de enero en Valls. Pero, en realidad, esto es sólo el comienzo de la temporada del calçot. Más de 300.000 personas habrán acudido cada año hasta finales de abril a Cataluña para disfrutar de esta fiesta gastronómica del calçot.

Cuenta la leyenda que un campesino llamado Xat de Banigues quemó accidentalmente en el siglo XIX unas cebollas en una parrilla de madera. Descubrió que el negro del exterior de la cebolla contenía en su interior un sabor suave, naciendo el célebre calçot.

Las semillas del calçot se suelen sembrar entre los meses de octubre, noviembre y diciembre. Cuando las plantas se han desarrollado bien, se arrancan y se trasladan al campo. En verano, cuando el calçot ha crecido, y como cualquier otra cebolla normal ha asomado por la tierra, es arrancado y se almacena durante varias semanas.

Luego se planta de nuevo en el campo, después de haberle cortado antes las hojas superiores. Sin embargo, sólo se cubre de tierra hasta la mitad, lo blanco debe permanecer visible. O como dicen los campesinos catalanes, la cebolla debe al menos escuchar el sonidos de las campanas.

Aproximadamente veinte millones de calçots se recogen cada año en las regiones de l’Alt Camp, Baix Camp y Baix Penedés, entre los meses de noviembre y abril. Los agricultores consiguen con ellos un tercio de sus ingresos totales.

Más que lo que es la comida en sí, lo que se celebra es la reunión de las calçotadas. En Valls se celebran concursos de calçot, tanto para ver cuál es el mejor como cuántos calçots se pueden cocinar en menos tiempo.

Alrededor de la fiesta se bailan sardanas, quizás para estimular el apetito, se brinda con vino o con cava, y se pasa un día de fiesta en donde se puede degustar alrededor de cien mil calçots. Una fiesta a la que tenéis que asistir para conocer un poco la cultura catalana y probar este exquisito producto de la región. Si no encontráis alojamiento en Valls, podéis buscar en Salou, más turística, y con mayor variedad de alojamientos, ya que apenas se halla a 30 kilómetros.

Foto Vía Kasayukali

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  1. Fantástico artículo. Sólo quería añadir que la calçotada se puede empezar a degustar desde el mes de noviembre, aunque, como indicáis en el artículo, la temporada se abre “oficialmente” el último domingo de enero.

    Saludos!!

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