El Oso y el Madroño, en la madrileña Puerta del Sol

El Oso y el Madroño, en Madrid

El Oso y el Madroño, en la madrileña Puerta del Sol

No hay escultura más simbólica en Madrid que la del Oso y el Madroño, en la céntrica Puerta del Sol, lugar de encuentro de los propios madrileños para quien la expresión de «te veo en el Oso» es algo casi natural.

Tan famosa se ha vuelto que en torno a esta normalmente abarrotada plaza encontrarás cantidad de turistas intentando hacerse la foto con él. Por eso, si quieres tu propia foto, sin nadie que se interponga lo primero que necesitarás será paciencia. O un buen programa de retoque fotográfico posterior para quitar la gente de su alrededor, claro.

Os podría citar la estatua del rey Carlos III, o incluso el kilómetro cero (punto del que parten todas las carreteras españolas), pero independientemente de su fama, lo cierto es que por su ubicación en el mismo centro de lo más turístico de Madrid, partir del Oso y el Madroño es lo mejor para hacer una ruta por la ciudad y conocer todos sus muchos años de historia.

Un poco de historia sobre el Oso y el Madroño

La estatua del Oso y el Madroño se creó en el año 1967 por el escultor Antonio Navarro Santafé.

No es tan antigua, como veis, y sin embargo, os preguntaréis entonces el por qué de su simbolismo, y por qué se decidió que fueran precisamente estos elementos los centrales de esta escultura. Para ello debemos remontarnos a la Edad Media.

El Oso y el Madroño
El Oso y el Madroño, escultura de Antonio Navarro Santafé

Antes de nada debéis saber que ambos, el Oso y el Madroño, aparecen en el escudo de armas de Madrid, y que lo hacen desde bastantes siglos atrás. El oso por ser parte habitual de la fauna de la región a lo largo de la Edad Media e incluso estar protegidos oficialmente por los entonces reyes de Castilla. El madroño, curiosamente, por una disputa política surgida en torno a unos derechos de propiedad.

Corría el año 1222 cuando el Concejo de Madrid y el Cabildo de la Iglesia se ensarzaron por la propiedad de los pastos y árboles de los terrenos que eran comunales. Finalmente, tras no muchos desencuentros, acordaron que los pastos serían para el Concejo y los árboles para la Iglesia. Como símbolo del acuerdo recién firmado ambos decidieron que el Madroño representaría aquel momento, y se decidió incluirlo en el escudo de la ciudad junto al Oso.

Identidad madrileña

Ambos se han convertido en símbolo de Madrid, como decíamos, ambos representados en su escudo, ambos parte de la Historia. Nueve siglos compartiendo imagen uno junto al otro en el escudo, y ahora representados en cuatro metros de piedra y bronce en el lugar más privilegiado de Madrid. En la Puerta del Sol, allí donde se encuentran arraigadas las fiestas más castizas y populares, allí, donde año tras año, los madrileños (y toda España) celebran la entdada de un año nuevo.

¿Cómo no iban a ser populares? ¿Como no iban a ser el Oso y el Madroño no solo el símbolo de todo un pueblo, sino de todo un país?

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