Qué ver en Ribadesella en 1 día y qué hacer

Que ver en Ribadesella en 1 dia

Ribadesella fue una de mis paradas obligatorias en mi ruta por Asturias. Muchos viajeros se preguntan qué ver en Ribadesella en 1 día, y la respuesta es que hay más de lo que imaginas: historia, naturaleza, buena comida y rincones con mucho encanto.

Esta villa marinera asturiana, donde el mar y la montaña se dan la mano, es perfecta para pasar un día tranquilo pero lleno de cosas por ver y hacer. Aquí te cuento cómo sería descubrirla paso a paso, como si fuéramos tú y yo explorando sus calles por primera vez y lo que hice en ella.


Un poco de historia para empezar con contexto

Antes de lanzarnos a recorrer sus calles, vale la pena saber que Ribadesella no es un lugar cualquiera. Tiene una historia larguísima, y por algo tienen allí una pancarta que la anuncia como «Ribadesella, ciudad de la prehistoria».

Ya en la prehistoria había gente viviendo por aquí, y prueba de ello es la Cueva de Tito Bustillo, que guarda pinturas rupestres de más de 15.000 años. Es uno de los yacimientos más importantes del arte paleolítico europeo.

Más adelante, durante la Edad Media, la villa fue creciendo alrededor de su puerto, gracias al comercio de sal y a la pesca. Pero si te fijas en algunas casas del centro, verás que tienen un aire elegante, distinto. Son las construcciones de los «indianos», emigrantes que fueron a América a hacer fortuna y al volver invirtieron en casas bonitas, muchas de las cuales aún están en pie.


¿Qué ver en Ribadesella en 1 día?

Aparte de por su belleza, escogí Ribadesella porque es una ciudad que se puede recorrer a pie con calma.

Dado que llegué en bus, y que la parada de autobuses está en la parte alta, empecé por el casco antiguo, con sus callejuelas estrechas, balcones de madera y plazas con encanto.

Pasé por la Plaza de la Iglesia, donde está la iglesia de Santa María Magdalena, con unos frescos en el interior bastante curiosos, muy coloridos y diferentes a lo que uno suele esperar.

Cerca está la escalera de colores. Es posible que te la encuentres casi por sorpresa, subiendo por un callejón del centro histórico. Está decorada con versos, frases inspiradoras y colores vivos. No solo es un lugar muy fotogénico, sino que además te lleva a un mirador poco conocido, desde donde se ve todo el pueblo, el río y los tejados de Ribadesella a tus pies. Es un sitio perfecto para parar un rato, sacar unas fotos y disfrutar del silencio. Aunque eso sí, la subida es pronunciada.

Escalera de colores en Ribadesella
Escalera de colores en Ribadesella

Desde allí seguí bajando hacia el puerto y el Paseo de la Grúa, un camino peatonal junto al mar con paneles de cerámica que cuentan visualmente la historia del pueblo. Las vistas de la desembocadura del río Sella y los barcos pesqueros son impresionantes, posiblemente una de las mejores de Ribadesella, y mira que hay lugares fotogénicos.

Y si te apetece más mirador, no puede faltar el Mirador de la Ermita de la Guía, en lo alto de una pequeña colina junto al puerto. Se sube en pocos minutos, y las vistas desde arriba son impresionantes: mar, río, montaña y pueblo, todo en un solo vistazo. La ermita en sí también tiene su encanto, pequeña y blanca, mirando al Cantábrico.

Volviendo sobre mis pasos me dirigí al puente que cruza sobre el río Sella. Una vez lo cruzas, a la izquierda te queda la Cueva de Tito Bustillo y a la derecha irás en dirección a la playa urbana de Ribadesella y la desembocadura del Sella.

Una parada obligatoria es la Cueva de Tito Bustillo. La entrada se hace con guía y hay que reservar con antelación, sobre todo en verano. Si no consigues entrada o no te apetece entrar, justo al lado tienes el Centro de Arte Rupestre, que es muy didáctico y visual, ideal para conocer el contexto sin necesidad de entrar en la cueva.

Por último, os recomiendo adentraros en dirección a la playa urbana junto al que hay un muy agradable paseo peatonal que os recomiendo recorrer hasta situaros frente a la misma desembocadura del río Sella. En ese mismo paseo, justo enfrente, podéis refrescaros en una de las terrazas que hay y disfrutar de las vistas con una cerveza o un refresco. O por qué no, simplemente sentado en la arena de la playa.

Playa en Ribadesella
Playa en Ribadesella

¿Qué hacer en Ribadesella?

Si el día acompaña y es primavera o verano, puedes acercarte a la mencionada Playa de Santa Marina, una larga lengua de arena dorada bordeada por casas señoriales de época indiana. Es ideal para pasear descalzo por la orilla, tumbarse un rato al sol o simplemente mirar el mar y relajarse.

Si te apetece algo más activo, puedes hacer el famoso descenso del Sella en canoa. No hace falta ser un experto: es una actividad divertida, apta para casi todos, y que te permite disfrutar del paisaje asturiano desde el agua. Suelen salir desde Arriondas y llegar hasta las cercanías de Ribadesella. Tardarás unas 3-4 horas dependiendo de lo que remes… o de lo mucho que te dejes llevar por la corriente.

Otra opción muy agradable es alquilar una bicicleta y recorrer los caminos que rodean el pueblo. Hay rutas suaves hacia los acantilados del Infierno o incluso hacia pueblos cercanos como Llanes. El verde de los prados y el azul del mar hacen que cualquier paseo se convierta en una postal.


Más información sobre Ribadesella

Dónde comer bien

Después de tanto andar, seguro que el hambre aprieta. Y comer bien en Ribadesella es muy fácil. Si te apetece cocina tradicional asturiana, te recomiendo La Ría del Campanu, donde puedes probar fabada, cachopo, pescados frescos o marisco. También tienen buena sidra, por supuesto.

Otro sitio muy recomendado es El Mesón del Labrador, más informal, pero con comida casera de calidad y un menú del día muy completo. Ideal si no quieres complicarte.

Y si te apetece darte un capricho, tienes el Restaurante Arbidel, con una estrella Michelin. Cocina moderna, muy cuidada, y un local pequeño pero acogedor. Hay que reservar, eso sí, porque suele llenarse.

Yo comí en el Carroceu, una sidrería tradicional muy acogedora y familiar donde me atendieron de maravilla, y donde disfruté de una sidra perfectamente escanciada y de un buen cachopo.


Cómo llegar a Ribadesella

Ribadesella está muy bien comunicada. Si vienes en coche desde Oviedo o Gijón, solo tienes que coger la A-8 (la autovía del Cantábrico) y en poco más de una hora estás allí. Hay buena señalización y el acceso es sencillo.

También puedes llegar en autobús o en tren. El tren es más lento, pero va pegado a la costa, así que el paisaje vale la pena. Desde la estación de buses y tren (están juntas) al centro hay apenas 10 minutos andando.

Una vez en Ribadesella, no necesitas coche. Todo está cerca, se camina fácil y parte de su encanto está precisamente en recorrerla a pie.

Vistas de Ribadesella desde el mirador
Vistas de Ribadesella desde el mirador

Ribadesella es de esos lugares que te atrapan sin hacer ruido. Tiene mar, historia, rincones con alma y comida deliciosa. En un solo día puedes recorrer su centro, subir a miradores, visitar una cueva prehistórica, descansar en la playa y terminar tomando sidra frente al mar. Y cuando te vayas, lo harás con la sensación de haber estado en un lugar auténtico, sencillo y lleno de vida.

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