Tarrassa, historia y modernismo en Barcelona

Masá Freixa

Me hablaron de que la ciudad de Tarrassa, en la provincia de Barcelona, era más bien una ciudad industrial en la que realmente no había mucho que ver. Aprovechando la oportunidad de tener algunos amigos allí estudiando, ya que aquí se encuentra la Universidad Autónoma de Barcelona, me di la oportunidad de pasear una tarde por la población, y comprobar que no era para nada cierto eso que me habían comentado. Tarrassa tiene su historia, su encanto, y merece la pena visitarla y detenernos en ella.

La ibérica Egara se convirtió más tarde, hacia el 139 a.C, en el romano Municipium Flavium Egara, un lugar estratégico sumamente importante, en el que, durante la época medieval, se construyó un castillo con el fin de defender el río Llobregat. En torno a este castillo creció lo que se llamó San Pere de Terrasssa, que pasó a formar parte de lo que es hoy la ciudad a principios del siglo XX.

La antigua ciudad amurallada tiene como centro neurálgico la Plaza Vella, desde la que se puede apreciar los restos del castillo medieval, la Torre del Palau de 29 metros de altura. Junto a ella se halla la basílica del Espíritu Santo, del siglo XVII, donde veréis un maravilloso grupo escultórico, el del Cristo Yacente, de 1544, restaurado tras los daños que sufrió durante la Guerra Civil.

Frente a la basílica, debemos acercarnos a la Casa Museo Alegre de Sagrera, que acoge una interesante colección de pinturas de Alexandre de Riquer. Si seguimos caminando, llegaríamos a la Rambla de Egara, una de las más importantes de la ciudad. En ella podemos hacer una interesante parada en el Museo de la Ciencia y la Técnica de Catalunya, o bien en la Masía Freixa, edificio modernista que hoy acoge el Conservatorio Municipal de Música.

Castillo y Parque de Vallparadó

Desde allí vale la pena cómo no acercarnos al Parc de Vallparadís, donde se halla el tesoro patrimonial histórico de la ciudad. El Castillo de Vallparadís, construido en el siglo XII y que hoy en día alberga el Museo de Terrassa. A su lado, pero en un edificio más moderno, se halla el Museo Textil, con colecciones que nos impresionarán, sobre todo porque abarcan los últimos quince siglos de moda.

Un recorrido por las iglesias de Tarrassa nos lleva a la Iglesia de Santa María, con un precioso ábside del siglo VI, ya que en su origen fue una iglesia visigótica. La nave central es el del siglo XII. El siguiente templo que visitamos es la Iglesia de San Miguel, la única que conserva su construcción prerrománica del siglo VI, con añadidos del IX. Y el último de los lugares que visitamos es la Iglesia de Sant Pedro, de los siglos IX al XII.

Como véis, Terrassa no es un lugar más dentro de las poblaciones industriales que rodean la urbe de Barcelona. La historia marca su recorrido, y es un buen lugar para recorrer esos siglos que en España llevan la denominación de obra de arte.

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