Ponferrada, a los pies del Camino de Santiago

El castillo templario de Ponferrada

Ponferrada es uno de esos lugares especiales que se quedan en el corazón de cada persona sin saber muy bien porqué. Bueno, sí, realmente sí lo sé. Aquí fue donde comencé una de mis rutas hacia el Camino de Santiago, una de tantas que quise concluir antes de hacer la definitiva. Vale la pena detenerse en esta población, al menos para descansar de nuestra ruta, o tomar el almuerzo y un buen desayuno.

Hay que visitar la antigua plaza, a sólo unos minutos a pie de la ruta jacobea. La ciudad romana fue llamada inicialmente Interamnium Flavium, en su confluencia de los ríos Sil y Boeza. El nombre moderno proviene de los refuerzos de hierro añadidos al puente principal sobre el Sil ( Pons Ferrata ). La ciudad es famosa por su castillo templario, un convento-fortaleza construido en el siglo XIII.

Los templarios sólo pudieron disfrutar de esta fortaleza durante unos veinte años, antes de que la orden se disolviera. Durante un tiempo, muchos de los bloques de piedra que formaban las murallas del castillo fueron retirados de allí para construir las calles de Ponferrada.

La ciudad tiene también un magnífico encanto de iglesias medievales, como la que se encuentra a los pies del castillo, la de San Andrés. E incluso anteriores, como la iglesia mozárabe del siglo X de Santo Tomás de las Ollas. Por esa época más o menos, el rey Fernando II otorgó a la ciudad el castillo templario para dar protección a los peregrinos del camino. Después de la extinción de la orden en el 1131, varios nobles intentaron obtener el castillo por su propia cuenta, hasta que Alfonso X donó la fortaleza en 1340 al Conde de Lemos.

Calle del Reloj

Un poco más arriba del castillo se halla la basílica de Nuestra Señora de la Encina, un templo de estilo renacentista del siglo XVI con una poderosa torre de un siglo posterior. En su nombre se celebran en septiembre las fiestas de la Encina.

La antigua ciudad medieval tiene su centro turístico en la calle del Reloj, con una torre del siglo XVI levantada sobre una de las puertas de la antigua muralla. Esta calle desemboca en la plaza de las Eras, donde se erige el Ayuntamiento de estilo barroco.

En Ponferrada también podemos visitar el Museo del Bierzo, situado en la antigua Cárcel Real de la calle del Reloj, el Museo de la Radio en la casa de los Escudos, el del Ferrocarril en la vía Nueva y el Museo de las Cofradías en la iglesia de San Antonio.

Si tenéis tiempo, no os podéis perder a 21 kilómetros de Ponferrada, en el valle del Silencio, la magnífica iglesia mozárabe de Santiago de Peñalba, del siglo X, rodeada de un silencio profundo, y unos impresionantes picachos de color rojizo, las Médulas, consecuencia de las explotaciones mineras romanas. La mejor panorámica de la zona se puede contemplar desde el mirador de Orellán.

Cómo llegar

Lo mejor para llegar a Ponferrada es usar León como punto de enlace. En coche está situada a 111 kilómetros de la capital leonesa. En autobús usaremos la empresa ALSA, que une León y Ponferrada con más de 10 coches diarios. El precio aproximado es de 13 euros ida y vuelta, y el trayecto dura 1 hora y 45 minutos. También podemos llegar a Ponferrada en tren.

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